Deseos


Yo creo que la mayoría de las mujeres quieren casarse de blanco sólo por ser el centro absoluto de una gran fiesta. El carácter desesperado del casamiento reside en que para muchas, ese va a ser el único gran protagónico de sus vidas. Por otro lado, el deseo oculto de toda mujer, es poder lucir mejor que la novia.




Vanguardias

Mi abuelo paterno murió en el año 1919 de gripe A, tipo H1N1.
Una joya de la modernidad justo en MI familia.






Sobrinito:
- En el aula tenemos un delfín y el que mejor se porta se lo puede llevar el fin de semana a la casa.
Yo: -¿¿UN DELFÍN VIVO??

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(No. Un delfín muerto)




En reunión familiar, estaba mi mamá mandando mensajitos de texto a sus amigas. En un momento, después de escribir algo, se quedó mirando el celular con preocupación.
-Che... tengo que mandarle un mensaje a Paulina que está en Europa -dijo-. Crédito tengo pero me queda poca batería... ¿Llegará igual?





(No sé: no quiero imaginarme lo que le puede llegar a pasar a un mensaje de texto si se le agota toda la batería justo cuando está cruzando el Atlántico).


De pelotudo

Consejo:
a la hora de crear un grupo de Facebook fíjense si no está ya creado, porque no da crear uno que ya exista y persistir, aún cuando el primero tiene cien mil miembros y el otro doscientos (los amigos y algún que otro colgado, supongo). Es casi obvio que el que lo hace, lo hace para demostrar que es "pionero", pero no. Es pelotudo.



Seguidilla de correos (Editados y corregidos) que recibí de mi amigo Raimundo. Clickee sobre cada uno si quiere ver el producto.

Correo n° 1:
-Me compré este celular.

Correo n° 2:
-Y estos jeans.

Correo n° 3:

-Y estos lentes.

Correo n° 4:
-En realidad lo que hice fue idear un sistema de autoayuda/autoengaño por el cual el comprador compulsivo llega a CREER que se compró todo lo que quiere, aunque SABE que no es cierto. O sea, "cree" sin estar loco, porque "sabe" la verdad. La idea es mantener la autoestima alta por compra de cosas, que es a lo que apuntamos los compradores compulsivos. Cuanto más caras y hermosas, más autoestima. Como esto es concretamente, un autoengaño, la cosa es transmutar un autoengaño por otro: el de creer que somos mejores por tener todo eso, a el de creer que COMPRAMOS todo eso. Es sano porque somos felices y nuestro bolsillo sigue estando intacto.
Considerando que los compradores compulsivos somos muchos, creo que si patento mi sistema puedo llegar a hacerme rico y comprarme realmente todas esas cosas tan maravillosas. Después podría patentar el sistema II por el cual uno deja de autoengañarse y se convierte en comprador compulsivo, pero millonario.

Correo n° 5:
-De paso también me compré esta moto.



Update comentario de Raimundo en persona:

Podríamos inventar y patentar un Sistema III, por el cual hagamos frente a los efectos adversos de los sistemas anteriores, "Cómo salir del autoengaño sin derribar los sistemas paliativos de la compra compulsiva". Algo de autoengaño puede ser terapeutico, pero en cantidades considerables puede ser dañino para la salud mental, hoy a la mañana me compré 2 autos y te juro por lo que más quieras que no sé dónde los estacioné...

(Yo le creo)




A veces me pasa, cuando subo por escaleras mecánicas, que me imagino que la persona que está delante de mí se va a quedar detenida justo al salir, sea leyendo un mensaje de texto, sea mirando hacia dónde tiene que ir, y que todos los que están detrás se van a ir acumulando y cayendo en masa.

Resuelvo el problema con un pequeño empujón acompañado de un... "nena, a ver si te corrés y dejás pasar" o un... "señora porrrr favorrrr tiene que correrse"... con lo que salvo a todos de morir rodando por los escalones.

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(y sí, tenían que ser mujeres)

Muertos en el MSN (No soy Susana Giménez III)

Chatendo con mi amigo Raimundo.

YO: No sabés qué impresión. Abrí el msn de antes. No lo abría desde hacía más de dos años. Y estaba Ariel. El ex novio de Carola. El que se suicidó hace seis meses.
ÉL:
¿VIVO?

YO: No no! Muerto!
ÉL: ay MENOS MAL!!!!!
YO: además entré a su msn space que todavía está y se le podía dejar un mensaje. ¿No es impresionante?
ÉL: ¿Le dejaste mensaje??!!
YO: No! qué le iba a escribir? "Qué en paz descanses"?
ÉL: Nooooo! Mirá si te daba las gracias!!!!

Nene muere porque le arrebatan el postrecito


En el McDonald de Santa Fe y Pueyrredón, pasa un chico como de siete años pidiendo comida por las mesas. Al lado mío hay dos mujeres, aparentemente madre e hija, con un nene de unos tres años que está comiendo un sundae o algo de eso.

La madre del nene llama a una de las chicas del local y escucho lo siguiente:

Mamá del nene: -Mirá, ya es la segunda vez que pasa ese chico pidiendo, y a mí me da miedo, porque yo tengo a mi hijo acá... Y ES PELIGROSO.
Chica del local: -enseguida le aviso a seguridad para que se "encargue", señora.

La chica del local se aleja

Abuela del nene:
Y sí, hay que tener cuidado, porque uno nunca sabe... imaginate que el chico ese, en cualquier momento pasa... LE ARREBATA EL POSTRECITO A NICOLÁS, Y SALE CORRIENDO.



(¿Ven que lo que está realmente mal en McDonald no es la comida?)


Silbando en los pasillos a las dos de la mañana


La entrada de mi departamento está justo pegada a la escalera que va a los otros pisos. Si uno baja del ascensor y camina por el pasillo hacia mi puerta, se atraviesan algunos departamentos, pero la escalera está del otro lado. Es decir, que mi vivienda está ubicada entre la escalera y el ascensor, bastante lejos de este último.
Entonces pasa eso: que me bajo del ascensor a las dos de la mañana, y voy caminando hacia mi puerta. Y cuando estoy por llegar, y tengo el llavero en la mano, y al costado está la sombra del recodo de la escalera pero no veo lo que hay ahí: alguien se pone a silbar. El silbido viene un poco de más arriba, pero está bastante cerca. La cuestión que se me aparece ahora es si me doy vuelta y corro nuevamente hacia el ascensor, o apuro los pocos pasos que me acercan a la seguridad de mi casa pero también al silbido. Pero no hay nada de malo en un silbido en un pasillo a las dos de la mañana. Porque si fuese a ser alguien que me quisiese hacer algo, no silbaría y se quedaría en silencio. Al acecho. Pegado a la pared detrás de mi puerta para saltar en el instante preciso. Así que sigo y mientras voy a intentar abrir la puerta, el silbido empieza a acercarse. Está ahí nomás. Y las llaves son muchas y se mezclan. Y me apuro desesperada pero me equivoqué de llaves y gritar es ridículo porque no pasa nada. Alguien baja las escaleras silbando y son las dos de la mañana. Debe ser algún vecino medio loco, que se acerca. Y es tarde para volver al ascensor. Y además, si fuese ese vecino medio loco quedaría como una psicótica. O si gritase. Imagínense si gritase y fuese cualquiera que silba por silbar. Y se me quedase mirando fijo, con cara de sorpresa. Y yo tratando de meter alguna excusa... ¿Le diría que me pinché con la llave? Eso. Un grito desgarrador por pincharme con la llave. "¿Cómo que te pinchaste con la llave?"... "¡Sí. Con la llave, ¿Qué tiene? ¿Usted nunca se pinchó con una llave?". Rápido intento otra vez y lo decidí: voy a gritar, está cerca, está ahí. No me importa quedar como una loca. Cualquiera que silbe a las dos de la mañana en el pasillo de un edificio es forzosamente un psicópata. La puerta se abre. Entro y cierro con rapidez. Alcanzo a emitir, sin darme cuenta, un gritito corto y seco.
Estoy dentro. Cerré. Puse la llave. Me quedo unos instantes en la oscuridad calma de mi casa. Siento una euforia triunfal. Como de haber ganado. Me río sola un rato. Fuera no se escucha nada. Ahora les podría mentir. Les podría decir que un aire tibio me roza el cuello y directamente sobre mi oído, alguien vuelve a silbar. O podría decirles que, ya tranquila, enciendo la luz y noto con horror que hay alguien parado detrás de mí. Pero no. Lo curioso es que ni siquiera vienen sonidos desde el pasillo. Miro por la mirilla y no hay nada. Podría (porque aunque hace bastante tiempo que no escribo mi imaginación siempre es poderosa) decirles que pese a que allí afuera no se ve a nadie, suena el timbre. Podría escuchar unos golpes suaves en la puerta. Podría pasar algo que me convenza de que tenía razones para desesperarme. Pero no pasa nada. Entonces abro la puerta. Porque hay que ir al encuentro de la acción, como en las películas. Porque si me quedo no va a pasar más nada. Abro, decía. Y no hay nada. Entonces tengo que hacerlo. Me resulta irresistible. Despacio, me asomo al rellano de la escalera. Ahí está el tipo. Grito. Grito como si me estuviesen acuchillando. No es un grito: es un alarido. Y el tipo grita también. Y alcanzo ver su cara de pánico mientras se da vuelta y sale corriendo escalera arriba sin parar de gritar.

Se lo merece. Por silbar en los pasillos a las dos de la mañana.

La flatulencia y el principio de la creación del universo

Estuve pensando en lo maravilloso que es el pedo. Piensen en esto: aunque sea un gran pedo, nunca puede ser mayor a algo que quepa en nuestro abdomen. Es en realidad un aire pequeñito, una cosita chiquita de airecito concentrado. Un pedito. De repente explota y abarca toooodo el ambiente ¿No es maravilloso que en tan poco espacio puedan caber tantas partículas odoríferas? ¿Que un simple vientito pueda ocupar tanto espacio?

(La flatulencia es a la habitación donde se libere, lo que el Big Bang al universo)


Hoy estoy acá para decir la palabra "escarabajo". Porque me di cuenta de que en lo que va del año, no la dije nunca. Inclusive me atrevería a decirles que casi seguro que hace más de tres años que ni siquiera pienso en esos pobres insectos. Sí en "cucarachas". U "hormigas", "langostas" o "arañas" (y por supuesto "mosquitos"). "Caballos", "elefantes", "leones". Hasta "unicornios" o "Volkswágenes". Siento que a todo eso lo he nombrado o al menos pensado una vez en este último año; pero nunca"escarabajo".


Tenía que nombrarlos porque no era justo. Pobres bichos.

Recursos de autoabastecimiento

Entiendo que comerse las uñas es una forma de devorarse uno mismo. Uno empieza por las uñas, continúa por los pellizquitos, sigue con las yemas de los dedos. Cuando se quiere acordar ya se comió hasta la muñeca. Puede seguir hasta los hombros. Se termina allí porque en ese lugar la cosa se pone incómoda (prueben, por ejemplo, morderse ustedes mismos su propio cuello). Entonces pueden recomenzar por las uñas de los pies, para ir subiendo hasta donde lleguen (la ingle como mucho), o esperar a que les crezcan los brazos para retomar la tarea, como la gente normal, de fagocitarse desde las uñas de las manos.

Despertar de la pesadilla

Yo vivo sola. Mi dormitorio es la última habitación del departamento. Mi cama está en la última esquina. En el último lugar. En donde sería imposible escapar. Allí, atrapada en el último rincón, si alguien me fuese acorralando mi cama sería el resquicio final. Donde no hay salida. Huir, aunque fuese por la ventana, implicaría pasar sobre mi enemigo.

Entonces abro los ojos en mitad de la noche. Noto que me dormí con las luces de la casa prendidas y un movimiento en el pasillo me llama la atención. Una sombra. Entra en el marco de la puerta un niño. Está serio, parado en la entrada a mi habitación. Me mira. Sus ojos son la imagen del mal. Un niño que no es un niño. Un monstruo que empieza a acercarse a mi cama. Mi única salida sería enfrentarlo, pero no es un niño normal. Es sólo la forma. Se acerca despacio pero inexorablemente. Empiezo a levantarme cuando sucede lo más terrible: un sonido a espaldas de la criatura hace que se dé vuelta. Miro su rostro de furia inmutable que mira algo. Algo que se acerca. Algo que está con él. El niño lo espera. Sonríe. Gira la cabeza. Me mira y la sonrisa es una mueca diabólica. Retorna su marcha hacia mí. Intento gritar pero la voz no me sale. Otra sombra entra en escena y no veo más nada.

Me despierto en plena oscuridad. Aliviada enciendo la luz.
Parado junto a mi cama, sonriendo, está el niño.

Ventajas de vivir en el primer mundo y ser la mejor amiga de Clarita





¡Qué suerte que tiene Heidi!
¡Qué hermoso ser ella,
vivir en los Alpes Suizos,
correr por las praderas y
ser amiga de Clarita para poder arrojarla,
atada a su silla de ruedas,
al precipicio!

La rata humana



El cesto de la ropa sucia tiene forma cilíndrica. Tendrá como mucho cincuenta centímetros de altura con un diámetro de cuarenta.
¿Qué clase de ser vivo puede esconderse ahí dentro?
Porque lo que llama la atención, es que empieza a crujir la esterilla.
Podría ser un insecto de grandes dimensiones. Una araña quizás. Podría ser una gran cucaracha. No se necesita demasiado para que resuene esa paja. Pero además del sonido, está el movimiento. De repente el cesto empieza a moverse, como si algo desde dentro quisiese salir.
Sin embargo, ningún ser vivo con capacidad para abrirlo (porque lentamente se empieza a abrir) debería estar ahí.
Me consuela pensar que debe ser algo pequeño; como mucho una rata. Espantoso, pero exterminable.
Cualquier otra cosa debe ser forzosamente de naturaleza infernal.
Entonces La tapa cae como en cámara lenta hacia el costado, y sale una cabecita, y unos ojitos, y las manitos ¿MANITOS????
Lo último en asomarse antes de que yo salga corriendo son los dientecitos, justo cuando sale, emitiendo un infrahumano chillido de venganza, el cuerpecito vivo de Nelson De La Rosa*.


*
1970-2006, siempre vivo en nuestros corazones (clickee en todos los Nelson que encuentre, o sea este y el del post, para saber más y más sobre el tema)

Frases que me tienen harta

Actos fallidos, proyecciones, mecanismos de defensa, complejos de Edipo, victimizaciones.
Repitan tres veces seguidas (con voz de estar imitando a un pelotudo): "no es amor es obsesión, no es amor es obsesión, no es amor es obsesión".
Harta me tiene Freud.
Díganme porrrr favorrrr, ¿quién se cree que es para venir a meterle todas esas cosas en la cabeza a la gente? ¿se dan cuenta?? No es justo!
Ahora repitan tres veces seguidas (con voz de estar imitando a un pelotudo): "no te hagás la víctima, no te hagás la víctima, no te hagás la víctima"...
Hacerse cargo de aquí, ocuparse de uno mismo de allá... Así no vale. Así a nadie se le puede echar la culpa de nada. No es justo!!
Eso es no tener libertad para sufrir tranquilo!!!


Conflicto teológico puteante (Dios no cocina porque no le gusta)

Mi conflicto mayor con Dios se da cuando lo puteo.
Me pregunto: ¿Cómo puedo putear a alguien en quien no creo? (o que al menos no creo que sea puteable). Entonces automáticamente me corrijo: no es que no crea (o que no sea puteable), es que, si es realmente puteable, está completamente loco.
Y voy al punto: si el hombre creó a Dios a su imagen y semejanza, y yo últimamente lo vivo puteando, ¿me estoy puteando a mí misma?
Ese es el problema de vivir sola y no tener a quién echarle la culpa de, por ejemplo, haberte olvidado en el horno la tarta de acelga que estuviste preparando una hora con el respectivo gasto económico anterior y posterior, o sea, el que se va a dar a la hora de pedir las empanadas*que voy a tener que comer en el lugar de esa tarta.
¡Qué digo que no tengo a quién echarle la culpa! ¡Claro que tengo! A Dios, que está loco y hecho por mí a mi imagen y semejanza. Entonces ahí lo empiezo a querer, porque soy yo, no por otra cosa, porque para mí sigue estando loco porque la verdad... ¿a quién se le ocurre venir y quemarle la tarta de acelga a Dios que con tanto amor la preparó???
Hay que estar loco para agarrar y quemarle la tarta a Dios. Yo no haría algo así nunca. Entonces, si yo no quemaría la tarta de Dios, yo ¿no soy Dios? ¿No me puteo a mí misma?
Ahí es cuando todo empieza de nuevo, empiezo a putear de nuevo y aparece el conflicto. Y ya no sé siquiera, si creo en mi propia existencia.


*Por cierto, qué grosas las empanadas de Cumén-Cumén.

Los ovnis de mi vida


Les podría contar que fui atacada por una manada de elefantes enfurecida mientras cruzaba la 9 de Julio. Que corrí hasta que pude parapetarme en la entrada de un edificio pero uno de los paquidermos se detuvo, asomó la cabeza y me dijo...
"¡Uuuuh! ¡cómo zafaste!!!", me guiñó un ojo y siguió de largo. Seguramente se enterarían enseguida de que miento porque hoy en día basta encender el televisor para saber que ninguna manada de elefantes atacó la 9 De Julio... y la televisión no miente. De esto último no estoy tan segura, pero casi todos lo creen y "la verdad es una mentira repetida varias veces", decía Goebbels que fue el ministro de publicidad de Hitler y para manipular el cerebro del pueblo fue un maestro. Yo tampoco (miento), pero como yo no lo voy a repetir, no me voy a arriesgar a contárselos si total no me van a creer.
Podría, en el medio, parar y contar que tres veces en mi vida vi ovnis o más bien, literalmente, objetos voladores "no identificados".
Les podría contar que a los trece vi el primero en la quinta de mi prima una noche que estábamos las dos acostadas en unas reposeras en el jardín mirando al cielo y charlando.

-¿¡viste eso!??? -me dijo ella.
-¡sí!!! ¿Qué era?!!!
-ni idea!!! ¿sería un bichito de luz??
-¿pero vos viste lo que hizo???
-impresionante. Y se fue para atrás! ¿nos creerán?
-no sé... yo no lo contaría... igualmente capaz que sí, que a lo mejor era un bichito de luz...
-...¿vos decís?...
-¿no?
-y sí... puede que sí... no sé...

Y no lo contamos porque no nos creímos a nosotras mismas, pero los bichitos de luz no dan de repente un par de giros rápidos y se alejan hacia atrás. Tampoco mantienen prendida su luz por más de cuatro segundos.
El segundo lo vi a los veinticinco más o menos. Yo volvía de mi trabajo a eso de las siete de la tarde cuando sobre avenida Córdoba, justo cuando iba a cruzar a la altura de Gascón, me llamó la atención que siendo aún de día, hubiese una estrella tan tan brillante en el medio del cielo. De repente, al lado de la estrella apareció una luz también brillante y bastante grande, se quedó como unos segundos quieta, hizo un movimiento en U, giró y desapareció achicándose hacia atrás (debo especificar que si bien la "luz" estuvo suspendida en el cielo un par de segundos antes de moverse, el giro fue rápido y el acto de "desaparecer" sucedió en las tres oportunidades en cuestión de un segundo y a una enormísima velocidad). Me quedé un rato largo dejando pasar los semáforos y esperando ver que se encendiese de nuevo más adelante, que titilase como los aviones, que apareciese más arriba, que fuese y viniese como los globos o que apareciese un helicóptero, pero no. Era de día, pero no se veía ni se vio más nada en el cielo.
Al mediodía siguiente, mientras mirábamos el noticiero con mis compañeros de trabajo (no recuerdo ni quienes eran los conductores ni qué noticiero mirábamos, pero sí que eran un hombre y una mujer), la conductora anunció sonriente:

-nos informan que ayer a la tarde, "una tarde en la que Júpiter estaba particularmente brillante" (sic), se avistó un ovni cerca de ese planeta.
-se ve que habría una fiesta en Júpiter! (otra vez sic) -dijo el conductor.
Se rieron, dijeron algo como "y no nos invitaron" o parecido. Hicieron algunos otros chistes más sobre la próxima fiesta y pasaron a otra cosa (¿ven que mentir lo que se dice mentir, la televisión no miente?). Claro que un objeto volador no identificado es exactamente eso, algo que se sabe que no es una estrella, ni una nova, ni un avión, ni un satélite, ni un globo, ni un helicóptero, ni un fenómeno celeste, ni nada que pueda identificarse. Lo que no entendí es cómo nadie más pareció verlo aquella vez en plena avenida.
Al tercero y último lo vi con mi ex.
Estábamos en un paseo nocturno por la reserva ecológica y no sé por qué mientras todos miraban al guía yo me di vuelta para mirarlo a él y él estaba mirando para el otro lado, o sea para donde miraba yo, para el cielo sobre el río. Ahí nomás apareció la cosa esa otra vez.

-¡¡¡¿viste eso??!!! -dijo en el primer segundo. Me miró a mí, vio que yo estaba mirando, se dio vuelta para seguir mirando y ahí nomás el objeto se fue -¡¡¿lo viste?!!!
-miramos a la gente pero todos le prestaban atención al guía.
-es el tercero que veo en mi vida -le dije.

Creo que no me creyó o no me escuchó. Se pasó toda la caminata mirando al cielo y se perdió la reserva de noche que, no sé ahora, pero antes de la construcción de toda esa masa de torres iluminadas justo enfrente, era muy hermosa.
Después se lo contó a unos amigos en común que no nos creyeron. Dijeron que a lo mejor era un avión, un satélite, Súperman. A otro amigo de él al que se lo contó pareció interesarle y dijo conocer a alguien que había visto también (¿también?) un "platillo volador" (oootro sic) que tenía todas luces rojas.
Yo, por las dudas, ante tanto despliegue lumínico y circular no conté lo de mi "avistaje" diurno sobre avenida Córdoba anunciado en la televisión (que no miente).

Poco después, mi ex y yo nos separamos sin que ET tuviese participación en el tema.
No tuve éxtasis místicos, no se me develó la incógnita del universo, no adquirí súper poderes y ni siquiera poderes elementales. Mi vida cambió radicalmente, pero mi vida, cada tanto cambia así que eso no cuenta.
No creo más ni menos cosas ni se me despertó una inteligencia ni una intuición inusitada.

Hace poco se lo conté a un muy amigo mío. No sé cómo salió el tema y pensé que daba para contarlo por primera vez, pero no me creyó, y es lógico, después de contar lo de la manada de elefantes... ¿cómo puedo esperar que alguien me crea lo otro que es mucho menos increíble que un elefante usando el verbo "zafar"?, porque les juro, les re re re juro que el elefante dijo "uuh!... cómo zafaste!...", me guiñó un ojo y se fue.

Pequeñas vergüenzas adolescentes

A los 13 años casi me ahogo en el mar.
Estaba con mi prima y una amiga jugueteando en la orilla. El mar estaba peligroso pero apenas si nos llegaba a la mitad de la pierna cuando una enorme ola me sumergió, me arrastró hacia dentro y cuando subí a la superficie, revoltijo de agua mediante, estaba lejos de la costa.
Intenté nadar (con mi estilo inventado entre croll y perrito) hacia la playa con las olas (no sé por qué, cada vez que lo cuento me preguntan "¿y no tratabas de nadar
con las olas?" (léase con voz de pelotudo)), pero eran un revuelto acuático que iba y venía para todos lados y me llevaba cada vez más lejos. Veía a mi prima y mi amiga que se iban achicando por la distancia y parecían gesticular y gritar.
De repente me acordé de lo que una vez me había dicho mi mamá cuando era muy nena: "si te estás ahogando en el mar o no podés salir, tenés que levantar el brazo porque esa es la señal que interpretan los guardavidas". Y lo hice, pero veía a todos tan lejos y tan miniatura que pensé que nadie me iba a ver a mí desde la costa.
Lo que pasó en mi mente treceañera y Poldybirdeana a continuación, lo voy a tratar de contar lo más parecido a lo que recuerdo.
Las olas me golpeaban por todos lados. No habrían pasado ni cinco minutos, pero igual estaba cansadísima de la fuerza que había hecho y por la desesperación de la inutilidad de lo que hiciese. De pronto miré hacia arriba, vi el sol y literalmente "me despedí".
Sí, pensé que era la última vez que lo veía y me dije "chau, sol, hasta acá llegamos" (sic). Me sentí muy muy tranquila (juro que visto de lejos me resulta incomprensible, pero es exactamente lo que sentí. Una enorme tranquilidad). Retomé el intento de nado pero con una calma inmensa. Como que lo que pasase no importaba demasiado, y en eso, detrás de una ola apareció* el bañero con un salvavidas de los redondos.
-¿estás bien? ¿necesitás salvavidas? -me gritó como pudo porque el agua se metía por todos lados.
-no, pero no puedo acercarme a la orilla. Estoy cada vez más lejos.
El tipo me agarró del brazo por debajo de la axila.
-no te preocupes, quedate tranquila y dejá que yo te llevo que igual ya viene el bote. Cada vez que yo te diga pataleá.
Mientras "nadábamos" hacia la costa apareció el bote que nos tiró una soga y nos remolcó hasta que salimos.
Cuando llegamos se había formado ronda de esas que se ven de lejos pero siempre se cree que nunca le van a hacer a uno. Las personas empezaban a aplaudir.
Y a mí, gente, me dio tanta, pero tanta tanta vergüenza que sin dar las gracias y sin mirar, salí corriendo (mi prima jura que tenía los ojos abiertos como dos platos) para mi balneario que por suerte se había quedado como a tres o cuatro playas de distancia.

1)Según mis amigas, el bañero estaba que se partía de fuerte, pero yo no le miré ni los ojos.
2)A nuestras madres no les contamos el episodio sino hasta que volvimos a Buenos Aires.
3)Para el lado del rescate no quise ir en todo lo que quedaba del verano.
4)Desde entonces, en el mar no me meto más que hasta el tobillo, o mejor dicho: no me meto.



*cuando digo "apareció", me refiero a que había tanto oleaje que no podía ver qué había delante mío si no lo tenía casi al lado, o me "izaba" para mirar.

Mejor prevenir

Ayer a la mañana cuando ya entraba un poco de luz en mi habitación noté, al entreabrir los ojos, que sobre mi acolchado (que es blanco), caminaba un bichito.
Era una miniatura, pero me paré bien de golpe y prendí la luz.
Una arañita. De las chiquitas, las marroncitas.
Creo que quería decirme algo, así que antes de que pudiese abrir la boca, la reventé contra el acolchado que tendré que mandar a lavar.

(Arañas que hablan al amanecer... ¡porrrr favorrr!!!)

El verdadero amor

Charlando entre amigos llegamos a la conclusión de que el amor de la vida no puede seguir de largo. Nunca. Que si uno siente que ama pero no es correspondido, que si uno siente que en realidad no tuvo oportunidad, si siente que se lo sacaron o que el otro no se dio cuenta o no nos vio, es simplemente porque no era el verdadero amor.
El tema es darse cuenta. Y resulta que uno entiende esa conclusión y se la cree sólo cuando dejó de sentir que a lo mejor fue el amor de su vida, porque mientras siga sintiendo lo que pudo ser y no fue, sólo se dice de la boca para fuera como forma de autoconvencerse.
"Si no me quiere es porque no es, si no pasó nada más es porque no era para mí, si ama a otra es porque ese no es mi verdadero amor". Es un cantito vacío. Sin sentido pero que se desea creer fervientemente cuando lo que realmente se cree es... "aunque quizás hubiese sido distinto si...". Uno puede, inclusive, creérselo por momentos, pero todo tambalea cuando se lo tiene cara a cara o, lo que es peor, cuando se lo compara (porque no hay nadie mejor. Jamás).
Una mañana nos levantamos y lo entendemos de repente. Es cierto. No era. Es imposible que haya sido. El verdadero amor de la vida nunca puede seguir de largo.
Nos levantamos y sabemos lo que tantas veces, sin creerlo demasiado, nos repetimos. Se lo ve re simple, re fácil. Es así, es obvio, ¿cómo no lo entendía? Es tan, tan simple.
Y resulta que todo era cuestión de cambiar una creencia por otra; porque cuando uno por fin siente esa ¿verdad?, es por qué pasó a creer que el verdadero amor es para otros; para aquellos que están creyendo en lo mismo pero que en cambio lo tienen. Para los que lo creyeron siempre.
Y no está mal. No es doloroso, no es triste, no hay melancolía. Al contrario, todo es más Light. Ni mejor ni peor que antes pero sí más fluído.
Es otra etapa nomás, que a veces ni siquiera es nueva.
Es otra etapa, que vuelve.

Otra ayuda para el buscador de Google

Esta vez, han llegado a mi blog* con una alerta.
Todos somos conocedores de los estragos que le estamos haciendo al planeta. Todos sabemos del agujero en la capa de ozono, del efecto invernadero y del calentamiento global.
Que la contaminación, que la tala de bosques, que el agua, las especies en extinción, etc. Pero de repente ha aparecido una nueva alerta científica hasta ahora desconocida.
Yo creo que habría que llamar urgente a Stephen Hawking.
¿Usted tenía miedo de las ratas? ¿usted pensaba que Godzilla era un animal jodido?
Esto es PEOR!

Primera búsqueda: "PAPEL HIGIÉNICO PARA CULOS BLANCOS"

Y yo no noté la importancia de tener bien diferenciados los papeles higiénicos, hasta que llegó esta persona buscando sobre el tema.
Sé que esto puede sonar racista, pero no tiene nada que ver ni con eso, ni con ninguna cuestión política.
Esto es algo mucho, muchísimo peor.
Ustedes ni se imaginan lo que puede llegar a pasar si teniendo el culo blanco usan un papel higiénico para culo negro y viceversa.
¡El mundo conocido puede llegar definitivamente a desaparecer sólo por eso!
¿Alguno de ustedes, gente de culo blanco, estuvo usando papel para culo negro? ¿alguna persona de culo negro usó, acaso papel para culo blanco???
¡Por favor, si lo hicieron, no lo hagan nunca más! ¡nunca!
¡Miren lo que está sucediendo gracias a eso! ¡Lean la otra búsqueda de Google!! ¡lean, lean!

Segunda búsqueda: "QUE TRAGEDIA, HAY MUTANTES EN LAS CLOACAS"

¿Ven qué tragedia?
Ahora el asunto es ¿POR QUÉ mutaron los mutantes de las cloacas?:
por culpa del papel higiénico.
Yo nunca quisiera toparme con un mutante de la cloaca porque ¿de DÓNDE se forman estos mutantes?:
de las cacas.
Ya me hablaron un mosquito y un agnelotti, conviví con un moco-cosa...
Sé que esto es distinto y que una caca no habla, pero... ¿y si crece??!!!!
Calculo que la persona que hizo esta búsqueda ya habrá muerto.
No sé, no sé... les pido mil disculpas; ustedes saben que yo siempre doy lo mejor de mí para ayudarlos pero esto me excede.
Y lo peor es que es obvio que estamos (acá mismo, en Buenos Aires, desde nuestras cloacas), ante el principio de la formación de los famosos agujeros negros.
Una verdadera tragedia.


Update sugerencia de Gioconda:
sería conveniente que en cada baño, haya siempre papel para ambos colores de culo (con cartel aclaratorio) por las dudas; porque nunca se sabe de qué color puede ser el culo de un invitado.

Update mío: debería urgentemente salir el "papel higiénico unicolor" que, así como la ropa "unisex" sirve para ambos sexos, el papel unicolor serviría para todo tipo de color de culo. Quizás no sea lo absolutamente indicado, pero ante una emergencia puede servir.


*Uno sabe a través de qué búsqueda llegó la gente a su blog, con un contador de visitas. Yo tengo el SiteMeter (clik sitemeter). Allí te inscribís y te dan un código javascript para poner en tu blog. Una vez instalado vas a "referrals" (a la izquierda) y allí sabés desde qué link o a través de qué búsqueda llegó la gente (hay que clickear sobre la búsqueda y vas directo a ella).

El problema de la fugazzeta


Hablando con una amiga psicopedagoga*, me decía que la mayoría de los adultos tenemos problemas de aprendizaje leves, pero que nadie sabe que eso que nos pasa, es un problema de aprendizaje.
Parece que el más conocido, en el que me incluyo, es el de agarrar al vuelo cuál es la izquierda y cual la derecha.
Particularmente, cuando tengo que informar sobre estas opciones, o me las están nombrando, hago un mínimo e invisible movimiento con la mano "derecha". Viene a ser como un "tomar distancia" en miniatura. Es tan chiquito y lo hago tan rápido, que casi nadie se da cuenta, pero yo sé que todavía, no tengo aprendido cual es cual, sin experimentar antes.
También es un problema el de no aprenderse cuántos días tiene cada mes. O sea, ¡son doce meses!! ¡Doce meses que tenemos TODOS los años y casi nadie puede aprenderse cuántos días tiene cada mes, a menos que aprendan el versito o usen los nudillos!! (y encima muchas veces necesitamos esa información)
Pensando y pensando encontré este otro problema de aprendizaje que tengo:
a mis 42 años, todavía no sé cuál es la fugazza y cual la fugazzeta. Pasa que cada vez que la pido (a mí me gusta la que es con queso), tengo que explicar cual es la que quiero. Irremediablemente me dicen "es ESA", y apenas cortar, me olvidé otra vez.


*para quien no lo sabe, el "psicopedagogo", no es (como creen muchos) un psicólogo de niños, sino que es quien se encarga de los "problemas de aprendizaje", y aunque en general trabaja con niños o adolescentes, puede trabajar con gente de cualquier edad.

Pero yo sí tengo perro


Acostada, leyendo el cuento La cabeza del perro (click), siento al mío moverse debajo de mí.

A veces, mi perro se asusta por algo que, aparentemente, sólo él percibe.
De vez en cuando, por ejemplo, viene a mi lado y se queda temblando de miedo y con la mirada fija en algún rincón.
Nunca encontré la causa que justifique su temor, pero igualmente, siempre me sobresalta un poco esa reacción.
Cuando estoy con algún libro y siento que se agita acelerando su respiración por el pánico, suelo dejar caer una mano al costado de la cama y para tranquilizarlo lo acaricio sin abandonar la lectura.
Estoy en eso cuando lo veo entrar por la puerta del dormitorio, agazapado y gruñendo, dirigiendo la vista hacia donde están mis dedos, que creen estar acariciando su cabeza.

El fantasma de la cucaracha vengadora



Por más que intente relajarme, después de haber "casi" asesinado a una enorme cucaracha (porque me pareció que aún agitaba un poco sus patitas cuando tiré la cadena), siempre me pasan tres cosas:

1) me estremece cualquier sensación de roce, hasta la más obvia como por ejemplo, la de mi propio cabello sobre los hombros, o la del pantalón en el tobillo y me asusto pensando que es otra cucaracha.
2) no puedo sentarme en el inodoro ni aunque haya apretado el botón cinco veces porque, a ver si se las ingenió para quedar enganchada por ahí y sale justito cuando estoy sentada y se me trepa o peor aún... ¡salta!
3) veo "sombritas" negras de reojo, que me hacen sobresaltar a cada rato.
Por suerte, enseguida apelo a mi imaginación, se me ocurre bajando por el remolino incontrolable del desagüe mientras grita "¡socoooorro!". Calculo que nadie la va a ayudar, glup glup glup. Y listo.
O no, porque... ¿saben qué puede ser peor que una cucaracha que vuelve para vengarse de quien intentó matarla?
Una cucaracha que vuelve, pero para vengar su muerte.


Asesinando a Freud

Sueño que un asesino serial, nos tiene atrapadas a dos amigas y a mí en su casa del medio del bosque.
Todas las habitaciones están llenas de artilugios mecánicos para que cada vez que vaya a comprar provisiones no podamos escapar, pero una de las chicas logra sortear una de estas trampas y desactiva todo el resto.
Libres y justo ahora se oye el motor del auto de nuestro captor que vuelve.
Calculadamente, esperamos que esté dentro para atacarlo.
Una le da un palazo en la cabeza que lo tira aturdido al suelo mientras otra lo golpea por todo el cuerpo.
Yo doy la estocada final: le clavo sin dudarlo y sin sentimientos, una afilada y brillante cuchilla dos veces en el corazón.
Me sorprende lo fácil que se abre paso la hoja a través de la carne. Como si entrase deslizándose en un pan de manteca.
-hay que esconder el cuerpo antes de que empiece a llegar la gente -dice una de las chicas.
Entre las tres sacamos el cadáver fuera.
Cuatro niños que juegan entre los árboles nos acercan unas antorchas.
-"quémenla" antes de que despierte -nos ordenan.
Y quemamos a la bruja vieja con pelo de estopa amarilla que chilla y chilla mientras se derrite como se derriten todas las brujas, pero sin agua.
-esto no está nada bien -comenta una de mis amigas- porque en realidad las brujas no existen.
-¿y entonces a quién asesinamos? -pregunto.
-al asesino -responde la otra.
Mientras subimos la loma que separa aquel bosque de mi edificio en el centro de la ciudad, pienso en que ahora ya sé lo que es matar porque he matado a dos personas aunque una no haya existido nunca.
-cuando llegue a casa voy a escribir sobre esto -me digo.
Pero no escribo nada.


La cosa moco


El nene de mi amiga (tres años) se había metido en mi habitación con el dedo dentro de la nariz. El dedo salió con moco durito y entonces le grité un "¡chancho! ¡vaya a lavarse el dedo!"
Sucedió entonces que el pibe se movió de golpe y el moco se le cayó.
Nunca más lo encontré.
Lo busqué en la silla, en el acolchado, en el escritorio, en el piso. Busqué entre mi ropa y entre la ropa del pendejo que se reía feliz de haber perdido su moco.
Cuando vino mi amiga seguimos buscando un rato más.

-¿pero era un moco común?
-aparentemente, de los duros, verdes. Yo lo vi, y de repente se le cayó y ya no estaba...
Buscamos y buscamos. Cuando vino el marido de mi amiga también vino a ver si lo encontraba pero nada.
Desapareció.
En mi dormitorio hay un triángulo de las bermudas del moco, o peor aún: hay un moco desaparecido.
¿Alguien vio "La mancha voraz"? Bueno, se trata de un meteorito que cae en la calle de un pueblito yanqui, un tipo pasa por ahí, lo toca con un palito por el que empieza a trepar una especie de moco que cuando toca a la gente, se la engulle y así el moco va creciendo y creciendo y más gente come, más grande se hace. La cuestión es que la cosa esta, necesita calor para sobrevivir y por eso se "pega" a las personas. Lo terrible es que el gobierno no tiene mejor idea que bombardear el pueblo con gente y todo y cuanto más calor, más moco.
Al final (atención gente que de aquí hasta el punto y aparte voy a contar el final) el chico héroe de la película, lleva un camionazo lleno de una carga refrigerante, le prende fuego por fuera para atraer al monstruo, éste lo abraza (al camión) que justo explota soltando todo el refrigerante y la cosa se queda toooooda congelada y así la juntan la freezan para siempre y termina todo.
Por las dudas miré en el freezer, pero ahí tampoco estaba el moco.
Ahora estoy alerta, y ustedes están todos avisados. Si ven a la cosa esa (que es el moco del nene de mi amiga) caminando por la calle y engullendo gente a lo loco, no le disparen que es peor: usen matafuegos, o llévenla a lugares con aires acondicionados o esas cosas.
Pueden, por ejemplo, llevarla al shopping, pero asegúrense de desalojarlo antes, si no va a ser peor porque se los va a comer a todos.
Hay que estar preparado.
Si los padres de la bella durmiente en vez de ocultar todas las agujas de reino, le hubiesen hablado de la maldición que se cernía sobre ella y le hubiesen enseñado a coser desde chiquita, capaz que nunca se hubiese pinchado a los quince años, porque honestamente, si sabés que cuando tengas quince años, un hada malvada te va a hacer dormir durante cien al tocar una aguja, esperás a los dieciséis para tocarla y listo. Total, después tenés toda la vida por delante para tocar agujas.
Saber siempre es mejor que no saber.
Por las dudas, yo, esta noche me voy a dormir al ladito de la heladera.
Deséenme suerte.

De la maldad de los niños (un viaje en colectivo a través del tiempo)


Yo nunca creí en eso de que "pooobre... lo que pasa es que está viejito". No.
Yo creo firmemente que un anciano jodido, fue un joven jodido, y un joven jodido, fue un niño jodido.
Tenía cosa de cinco años y había aprendido que, si en el colectivo molestaba a mí mamá lo suficiente con ..."¡me quiero sentar, estoy cansada!!!", siempre alguien se levantaba y nos daba el asiento.
Me acuerdo que inclusive, ella insistía con gesto de vergüenza en que no, ..."por favor señor, gracias pero no, si es de caprichosa nomás"... pero como yo seguía llorando el pobre hombre, o la pobre chica, insistían más aún, y mi mamá me hacía sentar a mí sola quedándose de pie y muda ante mi insoportable actitud merecedora de un cachetazo.
Cierta vez, como tantas en las que el colectivo estaba lleno, me dispuse a insistir con toda mi capacidad dramática acerca de lo cansada y necesitada de sentarme que estaba, pero resultó que una buena señora (bastante mayor, a juzgar por su cabello blanco) que justo estaba delante mío, apenitas dije, "me quiero sentar, estoy cansada", se corrió un poquito de donde estaba y me dijo en tono bajo pero autoritario... "vení, nena, sentate acá". Yo me quedé mirándola como sospechando que no me convenía hacer escándalo para que se levante del todo, pero mi mamá, ante mi duda y después de agradecerle a la mujer, me dijo en tono de "si no obedecés, en casa te mato":
-sentate y callate la boca.
Me pareció ver un brillo en la mirada de la mujer, y pese a que no era eso lo que quería me senté.
Viajé incómoda. Lo suficiente como para darme cuenta de que mis caprichos tenían un límite, y como para nunca más hacer una escena de ese estilo en ningún lado (hubo otras, pero son tema de oooootros posteos).
De esto me acordé el otro día cuando una nena hizo algo parecido en el colectivo atestado. Yo la escuchaba pero no la veía, y también escuché al señor que dijo "venga señora, sientelá" y a la mujer disculparse y decir "por favor señor, gracias pero no, si es de caprichosa nomás" y a mí... "BUAAAAA!!! MEQUIEEEEROSENTAAARESTOYCANSADAAAAA!!!!"... "por favor señora, déjela sentar que es chiquita".
Y no sé si fue un encuentro entre dos tiempos. No sé si la nena era yo u otro monstruo en preparación. De lo que sí estoy segurísima ahora, es de quién era aquella señora que se corrió esa tarde.
Es bueno tener una meta para la vejez, y les juro que espero con ansias el momento en que me toque esa criatura, llorando manipuladoramente a mi lado, para decirle feliz... "vení, nena, sentate acá".
Y me encanta la idea de poder "educarme" a mí misma.

Muerte ornitológica (Variaciones sobre el "no somos nada")



En el velorio de un tío abuelo, la viuda me dijo refiriéndose a su marido:
-por suerte murió como un pajarito...
-y claro... -le dije yo- mejor.






(todavía me pregunto qué me habrá querido decir).


Primer encuentro

Éramos diez, varones y mujeres. M y yo, con cuatro años, las más chicas.
Me acuerdo que entre todos corrimos al ratón por el jardín hasta que quedó acorralado contra el tronco de un árbol, entonces, G, agarró una piedra del cantero y con el aliento eufórico de todos nosotros apedreó al animal hasta matarlo.
Después, los chicos se fueron para adentro y M y yo nos quedamos ahí, junto al árbol.
Y era un ratoncito muy chico, más que la palma de mi mano. Me acuerdo que lo levanté de la cola y me dio una pena tremenda porque parecía tan inocente e inofensivo, y lo habíamos matado, y yo estaba tan pero tan arrepentida entendiendo por primera vez que la muerte era irremediable.
Y cuando lo sostenía en alto sintiendo toda esa culpa y la certeza de la terrible equivocación, mientras desde la casa llegaban las risas de los otros, M le rozó muy despacio la cabecita y fue la primera en ponerse a llorar.

Tres al hilo

clickeá sobre las imágenes si querés ver las búsquedas ampliadas


Entraron a mi blog buscando: "modelo de celulares que leen la mente" pero para poder ayudarlos necesito más datos porque acá no queda claro si estos sólo sirven para que charlemos leyéndonos la mente entre interlocutores, si también nos marcan el número telefónico al cual queremos llamar leyéndonos la mente o si los celulares tienen vida y nos leen la mente pero nosotros ni nos enteramos. En todo caso esta búsqueda yo creo que está muy unida a otra que llegó: "por culpa del celular".
No sé bien cual es la relación, pero es obvio que ahí hay algo muy raro.
Mientras averiguo el tema de los celulares asesinos, voy a ir hablando sobre otra búsqueda que, aunque no tenga nada que ver con el tema anterior, es mucho más urgente:

Mi bebé es sonámbulo


Señora: su bebé es el diablo.
No se preocupe, le puede pasar a cualquiera. A la virgen María la dejó embarazada una palomita, a usted seguramente un chacal aunque no se acuerda porque esa noche la drogaron y siempre pensó que había sido su marido el que le dejó los arañazos, pero no: era el diablo, o sea, su propio hijo (de usted) que encima es su propio padre (de él). Es difícil, pero si se concentra lo va a entender.
Mi consejo es que haga como Rosemary y lo quiera, porque después de todo es su hijo, eso sí, mejor durante la noche enjáulelo. He oído sobre casos de bebés que han caminado por el techo hasta dejarse caer sobre la cabeza de sus padres para asesinarlos y comérselos.
¡Mucha suerte!

(y ojo que no estoy tan segura de si los celulares no habrán tenido algo que ver en este caso del bebé diablo)

Ser feliz es una página doce

Tengo el deber de informarles que he sido nombrada en Página12. Sí, aquí mismo en ESTA nota.
O sea, ya sé que deber de informarles, lo que se dice deber no tengo, pero casi.
Es decir... no se vayan a creer que me re interesa...
Bueno... un poco...
Bah... má sí!!! ME ENCANTÓ!!!!!!
Y sí... tengo un día de felicidad asegurada porque hoy me creo mil y creerse mil es parte de la felicidad así que hasta que no me bajen de un hondazo (y miren que va a tener que ser un florrrr de hondazo), soy feliz y creí conveniente remover el posteo que había publicado anoche por irrelevante y dejarlo para más adelante (con comentario incluído) porque en este momento TODO es irrelevante y nada más importante que Página12 en mi vida y en mis temas de conversación al menos hasta después de comer.

(gracias Paula Carri, así, sin conocerte me caés bárbaro)

Sépanlo

Es importantísimo que todos tengan en claro una cosa: la imaginación es siempre ilimitada, y la creatividad es una cuestión de practicar y ejercitarse en la combinación de experiencias propias o ajenas, que estén en nuestra imaginación.
Alguien podría decir que a falta de experiencias aparece la imaginación que aumenta la capacidad creativa; o lo opuesto, o sea, que para ser creativo habría que acumular experiencias. También hay quienes sostienen que la imaginación y la creatividad son innatas.
Particularmente, creo que cualquiera, absolutamente cualquiera que se ejercite lo suficiente, puede finalmente convertirse en una persona altamente creativa. No hacen falta infinitas experiencias ni infinitos elementos que observar para poder crear. Basta tener bien ubicadas seis cosas esenciales: la línea y el círculo, la luz y la sombra, lo húmedo y lo seco. De esos elementos se extrae lo necesario para poder obtener todo. Ahí está lo rígido y lo blando, el color y la oscuridad, la vida y la muerte; y ahí está escondido el secreto simplísimo de la creatividad, porque ahí está todo.
Lo demás es una cuestión de practicar. Combinen, revuelvan, corten, peguen y mezclen.
Y es necesario que sepan esto porque es el único terrible gran problema de la mayoría: que no lo saben.

Planeta Seven

Es el anochecer del primer día de mis vacaciones.
Salgo a dar una vuelta por el pueblo y es además, la primera vez en este lugar tan chico y alejado de mi mundo conocido.
El centro es de dos o tres cuadras con algunos bares, cuatro o cinco restaurantes y algunos locales de ropa.
Entro en un bar a tomar algo.
Ni bien entrar veo cuatro chicas adolescentes y muy delgadas que, divertidas, consumen una 7Up con un limoncito en el vaso cada una.
Recorro con la vista el sitio en busca de una mesa en donde sentarme, y entonces mis ojos se van posando en las otras mesas.
Dos mujeres pintarrajeadas charlan animadamente con sendas 7Up con limón en su mesa. Un matrimonio con dos chicos, acompañan su cena con una botella de las grandes de 7Up con sus limones personales y sonrisas. Un señor mayor se ríe mientras lee el diario y toma, por supuesto, una 7Up con el limoncito. Tres o cuatro mesas más están ocupadas; todos consumen 7Up con limón y parecen sospechosamente felices.
-Es obvio que acá lo único que tienen es 7Up -pienso- pero... ¿y el limón?
Como por instinto me siento cerca de la puerta de calle.
-¿qué se va a servir? -me pregunta el mozo.
-¿tiene Coca-Cola light? -le pregunto obviamente sin esperanzas y sólo por costumbre. De pronto, en la estancia reina un silencio helado.
-sí... - me contesta el mozo con sequedad- ¿le traigo una?
-¿Sprite Zero?
-sí...
-¿Agua tónica? ¿Coca común?...
-sí señorita. Tenemos la línea Pepsi completa, y la línea Coca también.
Un frío me recorre la espalda. Me doy cuenta de que una de las adolescentes se dio vuelta para mirarme, pero ya no ríe. Las viejas se miran fijamente entre sí como si se les hubiese detenido el tiempo. Todos en el bar se han quedado en silencio.
-¿té... café?
-también -me responde el mozo desafiante. Y agrega lentamente y modulando muy bien las palabras- ...lo que usted quiera...
-entonces -contesto decidida- ¡tráigame una 7Up con limón!
Un suspiro de alivio se deja oír a coro en toda la estancia.
Y yo sé que hice bien; ser valiente es una cuestión de inteligencia.
En esa situación pedir una Coca-Cola light no hubiera sido un acto de valentía: hubiera sido un suicidio.

Deseos pre-vacacionales

Me voy a la noche, y deseo, en estas vacaciones, encontrar algo maravilloso. Por ejemplo una cueva escondida en el suelo o entre las rocas con un tesoro pirata multimillonario. O bueno, no necesariamente pirata, puede ser un tesoro de alguna tribu de indios latinoamericanos extinguidos que todavía nadie descubrió pero voy a descubrir yo, ¿y por qué no la ciudad completa?
Por supuesto que antes de avisar a las autoridades me voy a esconder gran parte de ese tesoro, porque no nos engañemos, que si no me lo escondo yo, seguro que se lo esconde el primer policía de turno que va a venir a ver la "pelotudez" (porque seguro que va a pensar que es una pelotudez hasta que lo vea y después va a pensar sólo en el oro) que quiero mostrarles, si es que viene, porque a lo mejor no viene y entonces, el gran descubrimiento de mis nuevos indios (más bien sería "antiguos, extinguidos y desconocidos", pero para mí, que estaría de vacaciones, serían "nuevos" y "míos") se perdería otra vez en el atardecer de la humanidad y para siempre.
Pero supongamos que el policía sí viene, y mira todo ese oro. Antes de llamar al comisario se robaría otro porcentaje, y el comisario lo mismo, y así hasta que para cuando fuesen a llegar los antropólogos, arqueólogos, etc., la cueva (o la ciudad) estaría vacía y otra vez se habría perdido para siempre el descubrimiento de estos, mis nuevos indios excepto por los espíritus que andarían eternamente rondando el lugar enojadísimos.
Me pregunto cuántos indios nuevos no ha conocido el mundo por culpa de la policía corrupta que se roba todo el oro antes de que salga a la luz.
Entonces, decía, antes de avisar a la policía (que debería avisar a las "autoridades"), voy a llevarme gran parte del oro y listo.
O mejor no aviso nada y me lo quedo todo para mí, total... a cómo viene la mano, parecería ser que la única que va a conocer a estos indios soy yo.
(Para dejar tranquilos a los fantasmas, prometo donar el cincuenta por ciento vaya uno a saber para qué cosa, y el otro cincuenta repartirlo para el servicio de pro-ayuda al bloguero necesitado o algo así, en el que me encontraría incluida)

Podría también, desear conocer al hombre del que me enamore profundamente y que se enamore de mí, porque estoy medio podrida de que nunca me coincidan esas dos cosas, pero a decir verdad eso lo veo tan pero tan fantasioso que por ahora me conformo con el tesoro escondido.

hagan click sobre la imágen para leer el prólogo de "H.P y Giuseppe Bergman: Comienza la aventura", 1978 (si no les sale en el primer intento, retrocedan y prueben de nuevo que no sé por qué yo tengo que hacer eso porque en la primera no me sale), y si pueden, consíganse este alucinante cómic (en la cantidad de tomos que sean) del genial (genial) Milo Manara (click sobre Manara).

Hace unos meses zarandeó a su gatito hasta matarlo. Más tarde, arrojó al hamster desde el balcón de su quinto piso.
La otra noche, tras dejar un reguero de gente golpeada y protestando en impotente voz baja, cuando por fin se lo llevaron se convirtió en el tema de conversación de la reunión.
Y no es para menos: apenas tiene 3 años.

Se supone que la pregunta va en joda porque una no espera que le respondan cuando pregunta si el pibe que se curtió la amiga (y que encima va en serio) ..."¿Y, qué onda che, la tiene grande?" Una no espera que le respondan (y de hecho de estar en ese lugar no respondería) pero muchísimo menos se espera que le contesten:
-"y... la sabe usar".

(y menos mal que no contestó "y... es re simpático")

No puedo creer que hasta ahora, no haya habido ningún asesino al que se le haya ocurrido confesar su crimen por internet.
Por ejemplo, si es alguien que asesinó a un familiar o a un amante pero no piensa volver a matar, podría simplemente publicarlo en "tusecreto.com".
Si, por el contrario, es un asesino serial hecho y derecho, debería abrir un blog y relatar paso a paso sus crímenes pasados y los que vendrán, para tener en vilo a toda la humanidad cibernética.
En una película seguramente, podría pasar eso. O en una miniserie.
Para mí que a los asesinos seriales no les gustan las miniseries.
¿O será que tienen cosas más serias en qué pensar?

El crimen del agnelotti (más que un relato, una confesión)

Sé muy bien que lo mío es exagerado y no quiero parecer redundante con el tema de las cosas parlantes, pero siento que se los tengo que contar.
Como todos saben, hace nomás un par de meses estuve hablando con un mosquito presuntamente diabólico que, por si les interesa, falleció hace una semana. En realidad esto no es importante porque en lo que a mí respecta, la muerte del mosquito me resulta más bien un alivio más allá de que aún no sé bien qué hacer con su cadáver; el asunto que me trae hoy es el del agnelotti.
Sí, les parecerá una locura, van a creer que miento o que quiero llamar la atención, que como el mosquito murió necesito algo más fuerte para levantar el rating, pero no: hablé con un agnelotti (o mejor dicho, con varios).
No sé si habrá sido algo químico (no sé, digo, capaz que pasó algo que hizo que cobrara vida) o que a mí me persiguen los fenómenos extraordinarios, pero el agnelotti me habló, doy fe. No me miró porque los agnelottis no tienen ojos, pero yo sé que me veía, porque el tipo me empezó a gritar no cuando lo pinché con el tenedor, si no cuando me lo estaba llevando a la boca.
-¡no me comas, por favor no me comas!
Miré para todos lados porque lo último que hubiese podido pensar es que los agnelottis hablan. Me levanté y fui a buscar la cajita que todavía tengo con el cuerpo del zancudo (si alguien sabe qué se hace con los mosquitos diabólicos muertos, por favor, cuéntemelo porque no quisiera irme al infierno sólo por tirarlo a la basura, es decir, a lo mejor hay que hacer alguna especie de ceremonia que desconozco, digamos). Ahí estaba el bichito. Muertito muertito y en el máximo pico del rígor mortis.
Me senté nuevamente a comer y otra vez, cuando me voy a meter en la boca el tenedor...
-¡no! ¡por favor no me comas, te lo suplico!
Ahí no tuve más remedio que mirar al agnelotti, porque otra cosa no estaba por comer.
Yo no quería porque no creo mucho en esas cosas, pero con algo de duda y en voz muy bajita por si me estaba imaginando cualquier cosa le pregunté...
-... ¿me hablaste?...
-¡sí! ¡por favor, no me comas!
Qué quieren que les diga. La verdad es que me quise morir porque ya era demasiado. El agnelotti me pedía por favor que no lo coma y no decía nada más, porque el mosquito al menos me quería conceder un deseo, pero este, nada. No me comas y punto.
Decidí dejarlo en el plato y probar con otro. Otra vez que "no me comas, por favor, no me comas".
-pero... ¿por qué no te comería? -intenté yo.
-¡por favor, no me comas! -seguía
Yo esperaba algo más. Algo que me indicase un por qué, algo que echase luces sobre el asunto.
-¿y cómo es que ustedes hablan? -repliqué.
-¡no nos comas, por favor no nos comas! -empezaron todos al unísono.
Y nada; que no nos comas de aquí y no nos comas de allá, pero nada que me explicase el fenómeno por el cual los agnelottis hablan. Los agnelottis no parecían muy inteligentes, pero sólo con que hablasen ya era raro.
Por un instante pensé en concederles el deseo, pero ya saben cómo son estas cosas. Si no me los como hoy, mañana se toman el codo y capaz que son los ravioles, o la pizza y al final uno se encuentra con que no puede comer nada, así que respiré hondo y pese a las protestas de todos, y sin saber cuánto me iba a arrepentir un segundo después, me tragé la pasta de un bocado.
Terrible gente. Por experiencia propia les digo, nunca, jamás se coman a un agnelotti que les pide por favor que no se lo coman. Nunca.
Lo que siguió a continuación fue un espanto. Una serie de gritos aterrorizados y de odio. Desde el plato gritaban todos enfurecidos, pero lo verdaderamente terrible venía desde dentro de mí. El grito del agnelotti que iba descendiendo desesperado por el esófago, hacia el inevitable ácido gástrico de mi estómago y moría entre estertores ahogados.
Fue terrible. Realmente. Casi sin darme tiempo a meterme los dedos en la garganta, se escuchó un último "agrrfsssrflllggg" (era algo así: "agrrfsssrflllggg") salpicado de ácido gástrico y después, el silencio.
Yo quedé en silencio. El plato quedó en silencio.
Sabía que estaban mirándome acusadoramente y que les había asesinado a un hermano, pero ya era tarde.
Yo no sabré qué hacer con el cadáver de un mosquito parlante, pero sé muy bien qué hacer con un plato de agnelottis vivos. Los tiré a todos a la basura y pese a las protestas generales, saqué la bolsa a la calle y la llevé bien lejos.
Y cuando les decía que no sé qué hacer con el cadáver de un mosquito parlante, no les mentía. Aunque ahora voy a tener que enfrentarme a algo mucho más escatológico: el cadáver del agnelotti que maté y que aún llevo dentro de mí.
De todas formas, no me interesa; sé muy bien lo que voy a hacer con él, y por cierto, no me va a temblar la mano cuando lo haga, y no pienso mirar ni antes ni después de apretar el botón.

1984


Una cosa que me molesta, es tener a la webcam apuntándome.
Nunca la uso; de hecho, ni siquiera abro el msn, pero a veces viene gente a casa y la pone en posición; entonces, cuando me doy cuenta, la pongo nuevamente boca abajo.
Para que no me mire. Obvio.

Del cielo, de los áizenbergs y del olvido

Mi amigo y yo, nos acostamos a dormir una siesta. Hablamos un rato sobre su dificultad para recordar los sueños, hasta que se durmió.
Hablando dormido, dijo las siguientes palabras:
-"Vuela como un aizenberg*, sin alas".
En seguida me dormí yo y tuve este sueño:
Estamos en la larga galería de un antiguo edificio abandonado. Por los ventanales entra el sol a chorros.
-¿te das cuenta de que esto es un sueño? -le pregunto eufórica a mi compañero.
-¿te parece?... no sé... no estoy seguro...
-¡estamos soñando! ¡estamos soñando los dos lo mismo y si queremos nos podemos tirar por la ventana y podemos volar!
-sí, qué sé yo... no sé...
-¡mirá! -le digo yo lanzándome al vacío.
Mientras revoloteo en círculos por el patio interno del colegio (porque ahora me doy cuenta de que es un colegio antiguo y abandonado), miro a mi amigo que se ha quedado parado en la ventana. Lo quiero saludar, pero él está cabizbajo. Le grito, pero ni aún así levanta la cabeza. Vuelvo a la galería y aterrizo suavemente su lado. Cuando ve mis pies, se anima a mirarme.
-¿me viste volar? -le pregunto.
-No; me dio miedo. Mejor así, porque únicamente los áizenbergs pueden volar sin alas.
Como era de esperar, cuando despertamos, él no se acordaba de nada.


*el suceso ocurrió muchos años atrás. El día anterior, habíamos ido a una exposición de Roberto Aizenberg lo que, obviamente, explicaría las palabras de mi amigo.

Tengo una vecina de 87 años con la que siempre hablo sobre (obvio) lo bien que está para su edad. Hoy mandó saludos para mi mamá y yo le contesté:

-muchas gracias... "igualmente".


(ya no estoy tan segura de no ser Susana Gimenez)



Una salud bárbara

A mí tener mucho trabajo me deprime. Casi todos me salen con: "che, pero qué bueno que tengas tanto trabajo", y yo no, no quiero. Yo detesto trabajar, y mucho más, trabajar mucho.
Por otro lado, cuando trabajo no tengo tiempo para pensar; esto tiene su lado bueno: evita que me deprima, así que trabajo más para no deprimirme de que trabajo mucho, entonces, como trabajo mucho me deprimo.


(después de tanto tiempo acá debería haber escrito EL POST, pero como estoy con tanto trabajo no tengo tiempo para pensarlo, y no sigo porque me deprimo. Me voy a trabajar. Cuando pase esta espantosa racha laboral vuelvo. Antes de terminar de deprimirme, obvio.)

Heidi era una pelotuda

Se terminó una etapa.
Por suerte, siempre lo que vino después fue mejor, aunque los períodos de transición no dejan de resultarme desconcertantes.
Tengo miedo por lo que vendrá pero no dejo de pensar que será bueno.
Esta parte mía, de carácter tan "optimista", es una de las pocas que a la hora de calcular a ojímetro mi nivel de inteligencia me hacen sentir como Heidi, es decir: una reverenda pelotuda.

*toda mujer debería tener siempre presente el "principio de la palanca" de Arquímedes.

De mosquitos diabólicos y deseos frustrados

Ustedes no me lo van a creer, pero ayer a la noche, estuve hablando con un mosquito.
Y sí, resulta que yo había terminado de cenar cuando pasó volando el bicho este y yo ¡plaf!, lo aplasté entre mis manos con tan buena puntería, que se ve que quedó justito entre algún huequito de los pliegues, porque cuando separé las palmas estaba ahí, aturdido pero con vida. Me disponía a aplastarlo del todo con otra palmada cuando veo que me mira. O sea: que me mire una persona, un perro, inclusive una tortuga, todo bien, pero a mí nunca me había mirado un mosquito y no saben... me dio como una cosa rara, como algo que no sabría decir qué era, y entonces, para rematar mi sensación extraña, el tipo agarró y me dijo... "no me mates, por favor!, si me dejás vivir, te concederé un deseo"... Y claro, un mosquito que primero me mira, y encima me habla fue como el acabóse. No, quédense tranquilos que no lo maté, obvio; matarlo hubiese pasado si esto fuese un cuento, pero pasó de verdad. Posta. Imagínense, ¿quién se animaría a matar a un mosquito que habla? Hay que estar muy loco para hacer una cosa así.
La cuestión, decía, es que el bichito me dice que me va a conceder un deseo si lo dejo vivir, y ahí es donde la cosa se pone difícil porque es difícil pedir un deseo, o ¿acaso nunca vieron de esos demonios que conceden deseos y al final te lo concedieron pero resulta que algo hicieron y no sé... ponéle que pediste ser rico, y resulta que sos rico pero porque cobraste el seguro de vida de un pariente, no digo cual porque eso es muy macabro, pero sería así: él se murió aplastado por una máquina en el trabajo, vos cobraste y sos rico. Son demonios malvados que si les pedís un deseo y está mal formulado, fuiste.
Por ejemplo, uno pide ser inmortal y lo convierten en piedra. Todo así, ¿se entiende? Porque los demonios esos son re vivos, y yo ¿cómo sé si el mosquito este no es un demonio? ¿eh?
Lo tengo ahí, en una cajita, esperando a ver si se me ocurre algo piola. Lo malo es que si lo quiero mantener vivo, le tengo que dar de comer, y a mí no me gusta que me pique, pero entonces pienso..."¡es un mosquito que habla! ¿cómo no le voy a dar de comer?" y agarro y le doy.
Para hacer más fuerte mi desdicha, hace un ratito nomás me aclaró... "mirá que te concedería lo que quieras, o sea: lo que quieras"... y yo no sé, por ejemplo, porque si le pido no sé... la paz mundial, o sea, ¿cómo a nadie (además de a Lisa Simpson y a mí) se le ocurrió pedirle eso hasta ahora a los mosquitos que hablan? Porque no me van a venir a decir que el mío es único. Debe haber más y se ve que nadie lo cuenta, entonces, ¿me van a decir que a nadie se le ocurrió pedir la paz mundial, o que se termine el hambre en el mundo o esas cosas? Y si es así, ¿por qué todavía siguen? ¿Eh? A mí me parece que este insecto me está queriendo engañar. Para mí que es uno de esos demonios.
Por las dudas pienso y pienso en un deseo al que no le encuentre el lado negativo y no hay caso, ninguno es perfecto.
Ya no sé si pedirle, dejarlo en libertad o matarlo, pero cuando pienso en lo último me agarran cargos de conciencia, porque o sea, ¡un mosquito que habla y yo pensando en matarlo!
¡Hay que estar muy loco para pensar en matar a un mosquito que habla!

¡Basta de creer que no es bueno!, a la hora de reunirse, nada más divino que hablar mal de otros.
Criticar es un arte que, como todo arte, no puede ser ejercido por cualquiera, pero a diferencia de otros, necesita de muchas personas para su práctica.
Algunos confunden "criticar", con "meter cizaña". No. Nada más bajo que eso. Meter cizaña es algo que sólo realizan los espíritus inferiores con muy poca confianza en sí mismos y por lo general, no es divertido ni se realiza en estados felices.
"Hablar mal de la gente", es otra cosa. Es sublime, es un placer compartido. Es aportar nuevas luces sobre el asunto y escuchar nuevas anécdotas. Es dar y recibir. Es alegrarse a cada nuevo comentario. Es sentir la euforia de ver como alguien nuevo, se interioriza de las repugnancias ajenas y quiere conocerlo. Es, ante todo, compartir. Sí. Compartir. Es risas, es alegría!
Critiquemos, gente! Desmitifiquemos el hablar mal de los demás!
Nada que pueda hacer reír y crear, puede ser malo.
Es un hecho científicamente comprobado, que, a la hora de reunirse, criticar es una de las artes* que más creatividad, ideas y acuerdo mutuo generan.

*(mentir también es un arte que, desgraciadamente, muchísimos intentan ejercer aún sin habilidad, pero eso, obviamente, es tema de ooootro post)

Si bien en este momento soy otra, diferente de la que alguna vez quise ser, para nada desearía convertirme en aquello que pretendí en el pasado.
Sé que si por azar me encontrase con mi yo de diecinueve años, no tendría, como otros ya han tenido, una charla sensata y poética frente a un río que son dos.
Ni ella ni yo ambicionaríamos conjeturar la incógnita que nos llevó a esa confluencia. No procuraríamos tranquilizarnos mutuamente, porque ambas estaríamos demasiado ansiosas por convencernos.
Yo, la de ahora, intentaría persuadir a mi yo anterior, de que hoy es mucho mejor; que no obstante lo distinto a lo que imaginó, no es menos positivo aunque sí más simple. Trataría, supongo, de allanarle el camino. Llegaría inclusive a pensar en manipularla para que encarrile hacia el lado de lo que hoy hubiese querido ser pero que en ese entonces no concebía. Lograría controlarme porque sé por experiencia, de las catástrofes de intervenir en donde no se debe.
A la otra, quizás, no le gustaría verme como será y no dejaría de tratar de incitarme a retomar el viejo sendero. Infructuosamente gastaría todas sus energías en demostrarme que alguna vez tuve la felicidad en mis manos y la dejé pasar, porque todavía está muy lejos de darse cuenta de que no es necesariamente esa, la senda de la felicidad "ajena". Ella no podría disimular su ansiedad ante la terquedad de esa desconocida que (peor aún), le cae bien. Entonces, completamente desesperanzada, con el conocimiento atroz de no poder realizar sus anhelos y convencida de la desgracia que le acontecerá, a lo mejor se quitaría la vida.
Se instalaría la paradoja.
El encuentro entre mis dos yo, nunca se produciría. Al no suceder esa reunión fatídica, tampoco ocurriría el suicidio, así que mi yo del pasado, subsistiría hasta la fecha de la ineludible coincidencia que causaría el suicidio que evitaría el encuentro que causaría el suicidio.
Todo porque a fin de cuentas, seguimos siendo iguales, aunque tan distintas. Por hoy.
Ella mañana va a cambiar de opinión varias veces hasta en un mismo día, va a tener nuevas ideas, va a encontrar otros caminos.
Acaso yo también.

A "Juana" (sí, le habían puesto de nombre "Juana" y era una chica de unos quince años), le convidaban un porro en la escuela. Después, se la iban comiendo los bichos. Millones de ellos. Le recorrían todo el cuerpo mientras ella gritaba y se convulsionaba aterrorizada bajo el estruendo de una música enloquecedora.
La publicidad terminaba con ella, sentada en la calle en estado catatónico, sucia y desalineada, mientras una tétrica voz en off aconsejaba algo así como... "no dejes que te pase lo que le pasó a Juana... No te drogues"... o algo así.
Y cuando terminó, yo estaba aterrorizada.
-tengo miedo... -le dije a mi mamá haciendo pucheros- tengo miedo de que me pase lo mismo que a Juana y me coman los bichos...
-nooooo! pero eso es película... eso es mentira... a vos no te van a comer los bichos, quedate tranquila que es una fantasía.
-pero ¿por qué se la comen los bichos?...
-no se la comen los bichos, Tere... es película...

Esa noche tuve la primera pesadilla (de las tres que recuerdo) de mi vida.
Estoy acostada en mi cama y Juana, convertida en muñeca patilarga, intenta romper el vidrio, y yo sé que si entra, me va a pasar todos esos insectos que me van a entrar por la boca y los ojos y me van a ir comiendo desde dentro hacia fuera.
A partir de ahí ya no me acuerdo, pero mi mamá (que dice que no sabía qué decirme aquella vez) me cuenta que la próxima vez que volvieron a dar esa propaganda, yo me tapé los ojos.

¿Alguien en el mundo vio esa monstruosidad alguna vez?
(haber visto eso, que me hayan tenido que rescatar los bomberos después de una hora de estar atrapada en un ascensor, y que me hayan rescatado del mar con bote y todo mientras una multitud hacía ronda para verme salir muerta, constituyen parte del patrimonio envidiable de mi existencia).

Si bien nunca pensé en el suicidio como alternativa, las veces en las que me sentí desesperada y a la hora de tener que evaluar todas las contingencias existentes para descubrir una salida, saberlo posible, fue la única de las opciones que siempre consiguió tranquilizarme.

La metamorfosis



Debo evitar que procreen. Dos o tres no son nada, pero es menester eliminar las semillas. Terminar con ellas de raíz.
Mejor prevenir.

Con la cantidad de raid que estoy echando y esto de las mutaciones causadas por el uso de insecticidas, una de dos: o mueren ellas, o yo me convierto en Gregorio Samsa.

Soñar con despertadores


Suena la manteca de cacao. Yo la saco del bolsillo de mi chaquetilla e intento apagarla del botoncito que tiene al costado pero no hay caso. Intento e intento pero se ve que está trabada y sigue sonando hasta que me despierto y apago el despertador.
Me vuelvo a dormir.
Ahora el protector labial, por suerte ya dejó de sonar.
Me prometo que la próxima vez, voy a comprar uno normal. Sin alarma.
Y por más que lo pienso no puedo entender a quién se le pudo haber ocurrido fabricar un despertador manteca de cacao.

Lista de miedos*

tengo miedo de la oscuridad
tengo miedo de las tormentas
tengo miedo de la gente que no se ríe
tengo miedo de la gente que se ríe todo el tiempo
tengo miedo de quedarme ciega
tengo miedo de los sordomudos
tengo miedo de que cuando termine todo, no quede nada
tengo miedo de la pobreza
tengo miedo de que se mueran justo ellos
tengo miedo de que finalmente se suicide
tengo miedo de llegar a la vejez y estar sola
tengo miedo de las enfermedades mentales
tengo miedo de las enfermedades incapacitantes
tengo miedo de perder las manos
tengo miedo de los policías
tengo miedo de estar en el borde
tengo miedo de tirarme
tengo miedo de las inyecciones
tengo miedo de los insectos que vuelan
tengo miedo de que todo se descontrole
tengo miedo de descontrolar
tengo miedo de aumentar los precios
tengo miedo de la burocracia
tengo miedo de los que no se dan cuenta de nada
tengo miedo de decirlo
tengo miedo de no poder decirlo
tengo miedo de que se den cuenta que soy vulnerable
tengo miedo de que se enojen
tengo miedo de decepcionarlos
tengo miedo de no tener tiempo
tengo miedo de no saber qué contestar
tengo miedo de arrepentirme


*La idea de elaborar una "lista de miedos" la tomé de la obra teatral "El amor es un francotirador", de Lola Arias.

La única Susana


Que seamos todos físicamente distintos no deja de sorprenderme.
Alguno podrá decir que siempre lo confunden con otro, que hay mucha gente que tiene gemelos en el mundo, pero seamos honestos: hasta el día de hoy, si ha habido dos gemelos completamente idénticos comprobados nacidos de distintas familias, habrán sido como mucho dos o tres pares (si los hay). Siempre que un toque de maquillaje o que el ángulo con que se mira, o que la luz y ahora encima las cirugías.
Si lo analizamos bien, esta no repetición de los seres de la naturaleza (las huellas digitales, las alas de las mariposas, los cristales de nieve, los seres humanos), es algo que se sale de toda ley de azar conocida.
Piénsenlo gente, por favor: tenemos sólo dos ojos, una nariz, una boca, dos cejas. ¿Cuántas formas de cara pueden existir? ¿Cuántas de ojos, o de orejas o de cabellos? ¿Cien de las primeras? ¿diez mil? Aunque hubiese un millón de formas de cara y cien millones de formas de ojos, el número no puede ser infinito.
Un número finito combinado con otros números finitos, da como resultado una posibilidad de combinaciones finitas.
Aunque sean quinientos trillones de trillones de trillones al cubo y más, en algún momento de la historia deberían repetirse las cleopatras, los nerones, los napoleones, las giocondas (las de Da Vinci, no la del blog, obvio), los kafkas, las marilins monroes, los nitos mestres, y hasta las madres teresas. Todos. Al menos físicamente.
Que la repetición se extienda a la personalidad y al carácter, es otro tema. Allí sí se entra (tal vez), en el reino del infinito, porque entrarían en juego además de los factores " lugar" y "otras personas", la combinación "tiempo".
Pero lo terrible de la primer situación, la "repeticional física", no es que hasta ahora nadie se haya repetido íntegramente, si no cuándo nos vamos a empezar a repetir.
Quizás las razas no sean otra cosa que una repetición masiva que se dio en algún momento y después se fue perdiendo.
Quizás en algún futuro no muy lejano comiencen a nacer todas mirtas legranes (por ejemplo) y pase a ser una raza nueva de gente. Ni caucásicos, ni arios, ni africanos, ni orientales: mirtolegranes. Quizás nos empecemos a repetir normalmente, cosa que una de cada quinientas mil personas sea igual a otra o que una de cada cien tenga al menos un familiar lejano igual a un conocido, como debería haber sido a lo largo del curso de la historia o quizás sea que cada tanto (cada un millón de años) se dan las repeticiones masivas creando nuevas razas. O que de repente para balancear todas las repeticiones que no se dieron, todos los hombres y todas las mujeres van a ser iguales por cierta cantidad de tiempo. Pongámosle que durante dos o tres días, todos los hombres nacen siendo brad pitts y las mujeres scarletts johanssons, después nacen los johnnys depps y las señoritas cosmo y así.
Me pregunto cual será la suerte de una niña que nace siendo igual a Susana Giménez, en una generación de morias casanes. Todas por la calle morias, y una sola Susana en todo el mundo.
Pobre Su.

Por cierto, qué gran película "¿Quieres ser John Malkovich?". Para los que no la vieron: altamente recomendabilísima.

Tom & Daly me dan impresión

Cómo preparar una torta de chocolate y ser feliz al mismo tiempo


A veces, cuando estamos con gente con la que no tenemos mucha confianza y a la que por algún motivo queremos caerle bien, y no hablo de tener intenciones por ejemplo, sexuales, si no simples intenciones de caerle bien por algún motivo que es importante para nosotros pero hasta ahí, o sea que no es que estamos en desventaja como podría ser con un jefe, los suegros u otras atrocidades; decía, que a veces, cuando estamos con esa gente, nos pasa que se produce algún silencio de esos tan incómodos en los que da la sensación de que nos están mirando y dándose cuenta de que no sabemos de qué hablar y nos rompemos la cabeza y pensamos que "no, no puedo hablar del tiempo", pero agradecemos que el otro comente como al pasar ..."¿vendrá o no el calor al final, porque la verdad que este año ¡Dios mío!"... y nos parece tan patentemente que nos están leyendo los lugares más recónditos de nuestra mente, y que estamos quedando al descubierto en todo y eso está mal, no porque esté mal si no porque no nos gusta nada; decía, que cuando nos pasa eso con esa gente, no tenemos mucho de qué preocuparnos o al menos no deberíamos, porque ellos, en esos instantes, pueden estar pensando sólo algunas de estas cosas:

1) pensando en cualquier cosa que consideren importante MENOS en lo que está pasando ahí, con nosotros.
2) pensando que este tipo/tipa es insoportable por favor que se calle la boca lo suplico no lo/la soporto más!
3) pensando y sintiendo exactamente lo mismo que nosotros, o sea, "no sé qué decir, que situación tan incómoda, que suene el teléfono, que explote algo, no sé... por favor algo".

Como verán, la tercera opción, confirma que pensar en eso es absolutamente inútil y un gasto de energía que podemos usar en cosas más útiles como por ejemplo, cantar, bailar, o hacer una torta de chocolate y ser de esa manera casi casi como la viudita de San Nicolás pero sin ser viudos y sin el arroz con leche.


Los ingredientes de la torta de chocolate los pueden encontrar *acá*.Yo no la hice, pero parece que esa gente sabe mucho.

Inmortalidad vs. Roberto (familia filosófica)


MAMÁ : "...y está saliendo con una mujer que enviudó hace poco y que parece que se la pasa hablando del ex, que se llamaba Roberto. Y es lógico, a él le da bronca que la otra se la pase hablando de Roberto, ¿entendés?"
TÍA* : (pensativa) "ah... mirá vos qué cosa... ¿por qué será que todos los muertos se llaman Roberto?"

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(ni idea, pero espero que todas las muertas no se llamen Teresa)

*en su estado natural, bajo el efecto de sí misma.

Sonámbulos

Despertar en la penumbra de la habitación después de un sueño perturbador y ver a un desconocido parado al lado de nuestra cama, puede ser altamente impresionante; pero mucho más terrible y escalofriante que eso, es despertar y ver a un ser conocido parado sobre nuestra almohada. Justo al lado de nuestra cabeza.

De cómo las cosas se ven distintas según el tamaño con que se miren

Algo que desde chica me llamó la atención, es que cuando Hulk no es Hulk y es David Banner, anda por la vida huyendo de acá para allá con su mochilita a cuestas.
Yo siempre me pregunté de dónde sacaba Banner, tanto dinero para comprarse ropa todo el tiempo.

Es decir, a él todo se le rompe cada vez que muta, o sea que tiene que andar comprándose siempre vestuario nuevo.
Debatiendo este tema entre amigos, me hicieron notar la manera extraña en que se le rompe el pantalón.
Porque el gobierno nos quiere hacer creer una cosa, pero es otra.

Hagamos un recordatorio: cada vez que se transforma se le rasga la camisa por completo y queda en cueros, se le abren los zapatos y se queda descalzo, y... los pantalones se le rompen todos hasta la pelvis y le quedan tipo shorcitos (o tipo boxer, para ser más exactos).
Esto supone que le crece todo menos la zona de la pelvis que, por supuesto, incluye el pene y los testículos.
Resumiendo: a nivel funcional le viene bien, porque si le creciese también todo eso y pretendiese tener sexo con una mujer, debería hacerlo con una Hulk hembra, porque así de grande no le entraría a ninguna, pero no, le queda del tamaño no mutado, así que si lo tuviésemos desnudo ante nuestros ojos, y lo mirásemos bien, (gente, ¿quién no le miraría el *aparato* al increíble Hulk si lo tiene delante? ¡por favorrrr!!) veremos que al pobre hombre, al lado de semejante monstruoso cuerpo, el pene le queda como un penecito. Una cosa chiquitiiiita.
Y encima verde.
Una miniatura verde.
Y al final sigo sin saber de qué vive David Banner.

El fabuloso cine del país de Oz

De las primeras veces que me llevaron al cine, recuerdo muchas películas que me parecieron maravillosas: "La noche de las narices frías", "Pipi medias largas", "Willy Wonca y su fábrica de chocolates" (evidentemente, la original), etc., pero la primera que realmente me impactó, me "transportó" enérgicamente y que recuerdo inclusive la emoción fuertísima que me provocaba verla, es "El mago de Oz".
Siempre, desde que empezaba, me causaba una sensación increíble.
A veces, cuando me quedaba sola, intentaba recrearla en mi cabeza con todos los detalles tal como si la estuviese viendo para revivir ese "sentimiento", pero mucho antes de la mitad de la película se me empezaba a mezclar todo y mi mente quedaba chica para semejantes imágenes.
Como por ese entonces no existía aún la videocasetera, y cuando sacaban de cartelera un filme había que esperar años para volver a encontrarlo, hice que me lleven a verla más de quince veces seguidas hasta que dejaron de pasarla.
Yo vivía en el barrio de Flores, y la iba a ver al cine "Rivera Indarte".
No sólo creía que ahí era en el único lugar en el que la daban, si no que estaba convencida de que allí pasaban solamente ESA película, y desde entonces, a la palabra "riveraindarte" la asocio indefectiblemente al país de Oz y siempre me evoca un tornado de fantasía, los zapatitos de rubí, la fantástica bruja verde y la divina Glinda, el camino amarillo, y Dorothy, con su cabello y labios en rojísimo blanco y negro, entonando "Sobre el arco íris".

El síndrome de la secretaria


Me di cuenta de que tengo memoria en las yemas de los dedos, es decir, que si tengo que "decirlas", no sé la ubicación de las letras en el teclado, pero cuando escribo, casi ni lo miro. De hecho, si no miro y trato de "pensar" en la ubicación de las letras, tengo que parar a ver sí o sí, pero si me concentro en la "forma" de las palabras y me dejo llevar, escribo tan rápido como si estuviese mirando.
Debe ser un nuevo tipo de enfermedad de la memoria causada por el abuso mundial del teclado, o quizás existe desde la época de las secretarias y no lo sé.
Debería llamarse "síndrome yemesco" o "de la secretaria".


A las secretarias, ¿se les dice "secretarias" porque guardan "secretos"?

Déjà Vu

M y yo, once años sin vernos y quedamos en encontrarnos en un restaurante de San Telmo.
En una época éramos tres: M, S y yo, los que salíamos juntos a todos lados y nos reuníamos a hacernos compañía mutua cuando estábamos solos.
Con S perdimos contacto cuando se fue a vivir a Europa. A M, lo dejé de ver por una cuestión puntual, un par de meses después de la partida de S.
Después de charlar un rato de tonterías, M canturreó:
-¡déjà vu, déjà vu!
-a ver -le dije yo- tratá de ver si seguís acordándote.
Pero nada.
Una hora después, entró S, con un tipo.
Nos saludamos efusivamente. Ella nos preguntó si siempre íbamos a ese lugar, "jamás, ¿vos?", "tampoco".
Después de intercambiar teléfonos, ella se fue para el fondo. Recién ahí me di cuenta de que no había sido él quien la había invitado.
-¿vos la estuviste viendo durante todos estos años?
-no, nunca, ¿y vos?
-tampoco.
-...
-o sea...
-hace once años que no la veo, igual que a vos.
-raro.
-sí.
-los tres acá como antes, y ella ni idea.
-es que ella debe pensar que nosotros sí nos seguimos viendo, o sea, que para ella no hay coincidencias.

Salimos del lugar intentando recordar de qué estábamos hablando un rato antes y prometiendo estar alertas de ver si pasaba algo extraño en los días siguientes, pero ni recordamos nada, ni pasó nada diferente.
Fue hace casi cuatro años.
Es el tipo de escritura que nunca voy a aprender a leer.


Yo siempre quise tener poderes telequinésicos.
Mucho tiempo de mi vida, me la pasé practicando el arte de mover objetos a distancia.
Intentaba e intentaba abrir, por ejemplo, la ventana sin moverme de la cama, pero nada.
Una vez le comenté a una persona que yo a veces quemaba lamparitas, que cuando quemaba una, seguro que durante esa semana quemaba todas, así que obviamente, era YO, que obviamente tenía algún poder escondido, la que las quemaba.
Me acuerdo que el tipo se rió y me dijo... "claro, porque las lamparitas tienen ciertas horas de uso, así que las quemás juntas, las comprás juntas y se te vuelven a quemar juntas más o menos por la misma fecha, excepto las que casi no se usan"...
Ahí terminaron mis días de mutante telequinésica.
Ahora me estoy buscando algún otro poder para practicar.
Pruebo la telepatía con mi perro, pero no hay caso.
Lo llamo y lo llamo, le grito para adentro que venga, que le voy a dar un pedazo de pollo. Nada, no viene.
Estoy empezando a pensar que mi perro no entiende cuando le hablo.

No soy Susana Giménez, parte II (aquí se clickea y se va a la parte I)

Ante mi madre (que no es Susana Giménez), estábamos comentando con un primo sobre la "chica quemada del subte B".
Para los que nunca la vieron, es una chica que tiene toda la cabeza completamente quemada. No tiene orejas, ni pelos, ni cejas y está toda cubierta de cicatrices.
En vez de manos tiene dos muñones.
La chica suele pasear de una punta a la otra por los vagones del subte línea B pidiendo monedas.
Mi mamá, después de mostrarse realmente impresionada por los comentarios, preguntó...


"¿y en qué parte de los muñones se le ponen las monedas?"

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(en las ranuras, obvio)

El asunto es que es obvio que el único que siempre va a poder volar sin tener problemas es Súperman, porque la gente cree que porque una persona pueda volar, no se enferma, pero no.
Me imagino que si a algún mutante volador se le ocurre ir a sobrevolar, por ejemplo, la Cordillera de los Andes, debe tener que abrigarse tanto que los movimientos le deben resultar casi imposibles.
Los gobiernos deberían tener en cuenta las necesidades de estas personas y repartir trajes térmicos gratuitos para que puedan volar cómodamente. También trajes "pilotos" y con antiparras, porque ahí arriba, si los agarra la lluvia o la nieve, no debe estar bueno.
El granizo, por otro lado, no es tan grave, porque las piedras no les golpearían con tanta fuerza como si estuviesen en el piso (bah, según porque si es un vuelo rasante te quiero ver), pero un desmayo de altura es muy peligroso, por lo que deberían llevar como una especie de airbag envolvente (uno quedaría adentro) que se abra al alcanzar el cuerpo determinada aceleración, índice de que la persona está inconsciente y cayendo.
Y por cierto, conviene que los mutantes voladores se apliquen todos los años la vacuna antigripal y consuman mucha vitamina C, porque volar con tos debe ser muy incómodo, y no se olviden que son tan seres humanos como uno, y el hecho de que sean mutantes, no les hace tener súpersalud.

Recuerdos

Me acuerdo que estaba boca arriba, mirando al cielo, y sentí un sacudón muy fuerte.
-¿qué pasó? -escuché preguntar a mi mamá.
-no, nada, se salió una rueda -contestó mi papá.
Entonces vi como él se acercaba a mí y me alzaba.
Miré para abajo, y estaba mi madre recogiendo la rueda y metiéndola adentro de un cochecito azul.

Yo tenía menos de seis meses, porque a esa edad, nos mudamos del lugar en donde pasó eso. Aunque lo de la mudanza me lo contaron cuando quince años después me acordé del hecho de repente.
Lo que no alcanzo a entender, es si ya "entendía" el lenguaje, o me quedó grabado el diálogo y lo entendí después, cuando lo recordé sabiendo hablar.
Como cuando cantás una canción en otro idioma que empezás a aprender y de repente entendés la letra que antes no entendías.
En todo caso, lo cierto es que en la secuencia entendía, si no las palabras, la tranquilidad en las voces de mis padres.

Los arrolladitos de rottweiler



La china de la rotisería de a la vuelta de mi casa (supongamos por suponer que se llama Chin Yiu), tenía un cachorrito que cuando creció se transformó en rottweiler.
A veces, yo les compro las comidas típicas, chaw fan (arroz) con huevo, chaw mien (fideos) con verduras, pollo con almendras o... arrolladitos primavera de "carne".
Un día el rottweiler desapareció, y yo ni quise saber qué lo habrían hecho porque piensen esto:

-yo soy de las que dicen que su perro es como su hijo
-Los hijos de un ser humano, son seres humanos
-Los humanos que comen humanos, son caníbales
-Si un humano se come a su hijo, es caníbal
-si mi perro es como mi hijo
-y yo me comí un rottweiler
-¡Entonces yo soy caníbal!

Y pese a que la sonrisa de Chin Yiu es una constante, tengo la impresión de que cuando le pido "arrolladitos primavera", se agranda.

*La película del afiche, Dumplings, no es recomendable casi para nadie.
*Este es un post casi inventado, para su realización no se ha lastimado a ningún animal, excepto quizás al pobre rottweiler, pero nunca lo sabremos.
*¡Sí, estaban ricos los arrolladitos, ¿y qué?!

Mi vecino el asesino


Ser testigo de un crimen es algo demasiado peligroso, así que eso no.
Lo que quiero es por ejemplo, sospechar que en realidad mi vecina (a quien todavía no mataron), no murió de muerte natural como todos creen, si no que fue asesinada por su marido para cobrar el seguro.
Iniciar una aventurera investigación como la que inician Woody Allen y Diane Keaton en "Misterioso asesinato en Manhattan" sería sin dudas, altamente emocionante.
Importaría tan poco el resultado de los descubrimientos si los hay, y sería tan disfrutable el "durante", que la muerte de mi vecina habría justificado toda su existencia.
Por suerte no la conozco, no sea cosa que se me ocurra prevenirla y me arruine la fiesta matando ella a su marido y encima con atenuantes por defensa propia.

Actos fallidos

Una vez que un ayudante de la facultad me estaba explicando algo muy complicado que había que hacer, en vez de preguntarle...

-"¿Me estás jodiendo?"
Le pregunté...
-"¿Me estás cojiendo?"




Yo voto porque el verbo "cojer", se independice del verbo "coger", y se empiece a escribir con "j".
Y este último comentario lo hice como para cambiar de tema, ¿se notó?

Mejor a oscuras

Estamos solos y por irnos a dormir.
Tenemos que apagar la "luz de arriba", esa cuyo interruptor está al lado de la puerta, y nos olvidamos de encender la de la mesita de luz.
Por pereza, para ahorrar tiempo, para no ir y venir, la apagamos y nos disponemos a atravesar la habitación a oscuras para llegar a la cama.
Un poco de impresión nos da, pero como sabemos bien que estamos solos, y que nada nos va a hacer tropezar, avanzamos con confianza.
Y entonces, justo cuando estamos por llegar a la cama, el velador de la mesa de noche, se enciende.
Y la verdad, no me pregunten cómo, ni quién o qué lo prende, porque si pasase eso, yo no miraría y saldría corriendo a los gritos desaforados.
Y mejor ni pensarlo.

Sobre la existencia del alma


Pensaba que si se pudiese hacer eso de guardar nuestro cerebro flotando en un frasco y que siguiese vivo, en realidad nuestra vida se convertiría en un sueño, pero ni siquiera, porque todo lo que vivimos pasa por el cuerpo.
Somos cuerpo.
Sentimos TODO por el cuerpo.
Desde los sabores, hasta la alegría.
Sin cuerpo, no habría nada. No habría dolor, gusto, tristeza, aburrimiento, paz, placer, angustia ni deseos de ningún tipo. Nada.
Es decir, que si se pudiese hacer eso de que metan preso a nuestro cerebro en un frasquito y que se mantuviese con vida, no seríamos siquiera un sueño, porque no tendríamos retina para tener imágenes, no tendríamos cuerpo para sentir nada, porque en un sueño se siente en el cuerpo como estando despierto. Para tener sueños, necesitamos el cuerpo que nos los hace sentir.
¿Cómo sería estar triste, o estar alegre, o en paz, o angustiado sin sentirlo en el cuerpo? ¿Se puede "sentir" alguna emoción o "sentimiento" sin "sentirla" en el cuerpo?
Si todo lo que pensamos nos hace sentir algo. Si cuando pensamos "nos escuchamos" y "nos decimos": ¿se puede "pensar" sin cuerpo? ¿nos interesaría pensar sin cuerpo? ¿qué pensaríamos sin un cuerpo, para qué?
Y este sería el fin de la existencia del alma.
O sea, que en realidad, sin cuerpo, no seríamos nosotros.
Mínimo que seríamos otra cosa, algo indescriptible o más bien, impensable y hasta inimaginable, pero de ninguna manera "nosotros".
O dejaríamos de ser. Seríamos nada.
No seríamos.
Y lo del "cerebro en el frasquito" es para achicar la magnitud de la cosa.
Y serían bienvenidas las refutaciones.

Extrañando a Nelson

Entrar en una página a las dos de la mañana, con todo el silencio del edificio durmiendo sobre mi cabeza y que de repente me haga saltar de la silla un estruendo musical porque tengo los parlantes a todo volumen y ese sitio tiene música, es muy, pero muy desagradable.
Por favor gente que tiene música en su página, sáquenla, córtenla, retírenla. Den la opción de escucharla si uno quiere pero no obliguen.
O sea, sé que si quiero puedo no entrar más, pero también sé que algunos la ponen de onda, creyendo que hacen un bien al prójimo, pero no, está mal, porque pegarme un susto a esa hora porque, por ejeeeeemplo, se me apareció de golpe el espectro del fallecido Nelson De La Rosa convertido en "hombre rata" y hecho zombie, sería lógico, pero por una música repentina no.
He dicho.

Update: clickeando sobre cualquier "Nelson de la Rosa" van obtener, de muy buena fuente, datos sobre el fenómeno.

Cronopio

me invitó a hacer el siguiente jueguito:

1.Cada jugador cuenta 8 cosas de sí mismo.
2. Además de las 8 cosas tiene que escribir en su blog las reglas.
3. Por último tiene que seleccionar a otras 8 personas y escribir sus nombres/blog.
4. Por supuesto, no hay que olvidar dejarles en un comentario, que han sido seleccionadas para este juego

1)-Soy adicta a la Coca Cola (light, en lo posible). No puedo almorzar ni cenar sin ella.
2)-Hasta los treinta y pico quise tener hijos, pero cuando me "apuraron", me di cuenta de que no estaba dispuesta a perder mi libertad. Eso influyó en el 70% de mi separación con mi ex pareja.
3)-No me gusta trabajar. Detesto, más que nada, las "presiones laborales", de todas formas, si de repente fuese dueña de una fortuna, no volvería a trabajar en lo que trabajo excepto si tuviese que aplicarlo a mí misma.
4)-Nunca traicioné a alguien que hubiese confiado en mí. En ninguna de sus formas. Que confíen en mí me desarma, aunque en ese punto, puedo reconocer manipulaciones a distancia y les tengo mucho rechazo.
5)-Jamás encaré a un hombre ni di el "primer beso". Soy absolutamente cobarde en ese punto.
6)-No soy romántica ni me gustan los melodramas de ningún tipo pero paradójicamente, cuando estoy en "esos días", lloro hasta con las publicidades de Terma. Bueno, no tanto, pero más o menos.
7)-Le tengo un rechazo casi patológico a la religión católica y cristiana. No necesariamente a los "católicos" o "cristianos" (a menos que intenten predicarme), si no a los dirigentes.
Por supuesto, siempre intento practicar la "tolerancia" para con los monseñores, los obispos y los papas. Bah, mentira. No practico nada.
8)-No me gusta hablar de mi vida íntima. Cuando hablo de mí, me siento vulnerable. Esa es una sensación que no me gusta. También paradójicamente, no tengo secretos. No es que a todos les cuente todo, si no que por partes, toda mi vida fue contada alguna vez y lo que no, es porque es intrascendente y aburrido o por falta de tiempo.

y se los paso a:


Bajo
Bugman
Cirulaxio
Cutipaste
Marilia
Martim
Thiago
Treintañera

Mis irresponsables padres

Cuando yo era chica, tenía miedo de que mi mamá me perdiese, y era lógico: había oído hablar muchas veces sobre algunas madres que "perdían" a sus hijos.
Yo podría haber concluído que MI mamá, no era como ESAS madres seguramente descuidadas, pero todo cerraba cuando también "perdían" bebés.
¿Cómo era posible que un adulto "perdiese" un bebé?
Simple, lo dejaban por ahí en su cochecito, y cuando se iban se lo olvidaban, y era obvio que eso es lo que pasaba con los hijos más grandes. Si un chico se distraía justo cuando los padres se lo olvidaban, chau. Se les perdía.
Le podía pasar a cualquiera, ¿acaso yo no me olvidaba juguetes importantes a veces?
Como mis padres no estaban exentos de esa posibilidad para conmigo, yo, por las dudas, cada vez que viajaba en colectivo y me sentaban en el asiento de adelante de ellos, me daba vuelta a cada rato para mirarlos.
No fuese a ser que esos dos irresponsables se bajasen sin mí y me perdiesen.


Post basado en un comentario que hice en el posteo "Lost" del blog de Cronopio.

¿Alguien más no entendió?

A veces, cuando estoy en una conversación y de repente (o porque me distraje, o no escuché o simplemente no entendí), no sé por qué, todos se ríen a carcajadas, yo también me río.
Si tengo a alguien de confianza a mi lado, me animo a preguntarle al oído:
-¿qué dijo?
-no sé, pero vos seguí riéndote -me contesta susurrando disimuladamente.
Esa comprobación de que no soy la única, me infunde una alegría eufórica. Como de gran complicidad con esa persona, y me hace sentir que "pertenezco".
Por supuesto que pertenezco al grupo de los que no entienden nada, pero en esos momentos tengo motivos para sospechar que es un grupo mucho más amplio de lo que parece.
Y más secreto y más íntimo.

Aplastando bombas


No hay nada que soporte menos que a una mujer que haga trompita o se haga la nena.
Lo puedo perdonar hasta los 18 años. No más.
Será muy sexy para los hombres pero a mí, me saca.
Hasta ahora, a la única mujer en el mundo a la que le quedó fantásticamente bien la "trompita" fue a la siempre imitada y nunca igualada Marilyn.
A ninguna otra le queda bien el "nununú".
Confío en que las lectoras que entran a mi blog son todas inteligentes y no hacen esa aberración a menos que sea por pedido especial (ahí podría ser aceptable) y nunca adelante de otra mujer.
No sé al resto, pero a mí, cuando una mujer adulta habla así en mi presencia, me salen del alma unas ganas infladísimas de aplastarle en la trompa una gigantesca y exagerada bomba de crema.

De cómo por culpa de un ojo francado, dejé de creer en los preceptores escolares (un relato sin sangre)

En el colegio secundario tuve una amiga, Vicky, que era adepta a los furcios, actos fallidos y malos entendidos.
Por otro lado, mi imaginación siempre fue exuberante cosa que discordinaba con mis preceptoras o profesoras absolutamente carentes de ella.
Ustedes deben entender que fui a un colegio secundario de "Señoritas" que en vez de directora tenía una interventora y en una época regida por la escasa inteligencia militar.
El prólogo de la anécdota empezó durante un recreo de primer año, cuando una de las chicas me dio distraídamente un golpecito en el ojo. Seguimos como si nada (porque no había sido nada) hasta que sonó el timbre.
Iba entrando al aula detrás de mis amigas cuando mi preceptora me agarró fuertemente del brazo y con ojos aterrorizados me preguntó:
-¿¡Qué te pasó en el ojo??!!
-no sé... ¿por qué? -pregunté un poco asustada.
-¡Porque tenés TODO lleno de SANGRE!!!
En ese momento vi todo negro. Lo primero que pensé fue en un espejo para verme, aunque temía ver un ojo destrozado o peor aún, un cuenco vacío! Me imaginé la sangre corriendo por mi mejilla y ni siquiera me animé a tocar así que me empecé a sentir mal y me senté en el banco más cercano.
-¡se desmaya!!! -empezó a gritar Vicky ignorante del fallo de la mujer.
-¡decime cómo tengo el ojo, por favor! -le pregunté señalándome el ojo accidentado.
-¡no tenés nada! ¿por qué??
La preceptora me apantallaba con una carpeta mientras ordenaba a alguien que vaya a buscar agua.
-no me mientas, Vicky, decime la verdad.
Por supuesto, yo estaba convencida de que la verdad ya había sido dicha por mi preceptora, una mujer correcta, incapaz no sólo de mentir si no siquiera de exagerar.
Pedí que me traigan un espejo. Me aterrorizaba encontrar a mi ojo nadando en un pozo de sangre pero debía ser fuerte y verlo por mí misma.
-Te juro que no tenés nada, boluda. No entiendo por qué me preguntás eso!! ¿Qué sentís?
Mi otro par de amigas también sostenía que no tenía nada, sin embargo, era la PRECEPTORA la que había dicho que tenía TODO LLENO DE SANGRE!!
-¿tengo todo lleno de sangre??!, decime la verdad! ¡seme franca!
Alguien me acercó un espejo, pero antes de ver que no tenía nada, yo quería escuchar el veredicto de Vicky.
-te pido por favor... ¡SEME FRANCA, VICKY, -le grité- SEME FRANCA!
Vicky miró muy fijamente hacia el supuesto ojo reventado. Durante un instante mi corazón se detuvo esperando en suspenso el irreversible diagnóstico. Ella tenía el ceño muy fruncido denotando una preocupación terrible y entonces me preguntó alarmadísima:
-¿Se te franca??... ¿PARA DÓNDE SE TE FRANCA??!!!!


Franqueamiento: acción del verbo francar, dícese del ojo que se sale súbitamente de la órbita por voluntad propia.

Me di cuenta de que eso,

no es "parecer más joven", es ser "emocionalmente inmaduro".

Me gusta soñar con laberintos de escaleras.
Que siempre hay más y más habitaciones con escaleras que suben y que bajan para cualquier lado como un cuadro de Escher repetido, pero rodeado de puertas abiertas.
Entro por esas puertas y es maravilloso: otra estancia repleta de escaleras para elegir y nunca hay final, pero nunca vuelvo al principio.
Es un sueño reiterativo que lejos de ser claustrofóbico es sublime.
No sé qué es lo que me fascina de esas bifurcaciones infinitas, pero no quisiera por nada del mundo llegar a una habitación ya visitada aunque quizás estoy regresando permanentemente y el paso del tiempo con sus cambios me impiden darme cuenta o, cuando me voy, otras personas en sus sueños entran a modificarla tanto que la próxima vez que entro me resulta irreconocible.
O acaso estoy soñando en el mismo lugar y lo único infinito es el sueño.

Una meditación profunda sobre las peligrosas búsquedas de Google con las que la gente llega a mi blog

Hoy: Que me explote la cuca

Yo que usted tendría más cuidado al buscar algo así en Google, porque decirlo es muy fácil pero es evidente que nunca le explotó la cuca.
Entiendo que muchas veces uno desea cosas de las que después se arrepiente y la cuca es un asunto serio.
Ojo que hay cucas y cucas pero en todos los casos nadie quiere que le explote, así que por su bien, le sugiero que se retracte.
¿Pensó en que si hace lo que Google le dice, la cuca le puede explotar en el colectivo o en el cine por ejemplo? ¿Sabe la catástrofe que sería si pasase eso? ¿Eh?
Creo que si lo medita detenidamente se va a dar cuenta de que no le conviene para nada que le explote la cuca, así que repita conmigo mientras se concentra en la respiración:

"que NO me explote la cuca, que NO me explote la cuca, que NO me explote la cuca... "

Así está mejor. Ojalá que la próxima vez pueda controlarse más al buscar cosas en Google para no tener que arrepentirse después y para que nunca nunca le explote la cuca.

Queridis amiguitis o ¿Qué estará haciendo Gina en este instante?


Gina (Ginín para los amigos), que me plagió siete cuentos del otro blog y seis posteos de este, es (o quizás haya muerto y debería decir "era") una hermosa chica argentina que dice cosas tales como "¡Bueno amiguitis!!".
www.mundoginin.blogspot.com, no podía tener una mejor dirección: mundo Ginín.
Para el que no conoce mis cuentos, si entran, en el primer posteo se lee "Los vecinos", que es el único que está copiado con todos sus acentos y sus comas.
A partir de ahí, unos posteos más y desde "Imposibilidades eternas de la comida casera" para abajo, con excepción de "Florencia y Florencia... etc.", los demás son todos míos hasta el final (o principio) del blog.
Es curiosa la libre adaptación que hizo de algunos escritos así que si deciden leerlos, les sugiero hacerlo de los originales (de mi blog).
El más llamativo es"Ruido de fondo", al cual llamó "De fondo nuestro amor", le cambió el sexo al protagonista y le agregó unas líneas finales súper "amiguitis".
Gina se llama a sí misma la "loca escribe cuento" y a la hora de hablar nos "cunta" cosas (¡cunta imaginación!), tiene "algunas problemas" (las problemas de Gina deben ser terriblas!), y no toma "dediciones" (¿tomar dediciones será medir a dedo?).
Si bien en el blog de los plagios no se pueden dejar comentarios, si van a su perfil pueden comentar en sus muchos otros blogs. También ahí van a encontrar más fotos suyas y de su novia y más faltas de ortografía, aunque como parece haber abandonado todo el año pasado, quizás esté muerta y no lo sé... o haya perdido las dos manos en un accidente... o asesinó a la novia y está presa... quién sabe.
La pregunta del millón es: ¿Qué estará haciendo Gina en este instante???
¿Se habrá suicidado? ¿Seguirá de novia??? ¿Le habrá explotado una garrafa en la cara??? ¿Habrá perdido la memoria y anda por el mundo diciendo "hola amiguitis!" con una sonrisa de oreja a oreja?, quizás simplemente descuartizó a alguien, se lo comió y todavía lo está digiriendo.
De todas formas, sólo por el amor que me tiene, se merece este posteo.

Chaaaaau amiguiiiiitis!!!

(Ginín, andatis a la conchis de la loris)


Update: error, ni "Los vecinos" se salva de los errores de puntuación.

Lo confieso:

Siempre me gustó el Aserejé

(Y a ver cuántos valientes se animan a confesar algo como esto sin sonrojarse!)

Placeres homicidas

Cuando echo insecticida amo ver como las arañas van muriendo en capítulos entre convulsiones espásticas...
Como se desarma y desaparece desprolijamente el camino de las hormigas...
Escuchar los últimos estertores zumbantes de las moscas o los aleteos desesperados de las polillas.
Con las cucarachas no.
De ellas no amo nada.
Ni su muerte.

Esa multitud de patitas histéricas agitándose a toda velocidad me da vértigo.
Por suerte, siempre me repongo y termino ejecutando con destreza el repugnante pero necesario homicidio.

La invasión de los azulejitos malvados

A mi otro blog siempre entran buscando cosas tétricas aunque supongo que esto fue un error.
Espero.
Es que hay un cuento de Mujica Láinez que se llama "El hombrecito del azulejo", y resulta que alguien llegó buscando "El hombre del azulejito" que, quiero creer, será el nombre equivocado de aquel cuento.

Vaya uno a saber por qué, ese error en diminutivo me dio miedo.
Las búsquedas de Google de mi otro blog son demasiado macabras y estoy pensando seriamente en dejar de leerlas porque imagínense, después de haber leído eso, tengo que entrar a mi baño y... ¡por Dios! ¡está todo lleno de esos terribles azulejitos por todos lados!



Llamado a la solidaridad

Esto es muy serio.
Yo no suelo andar corrigiéndole las faltas de ortografía a nadie, eso me interesa poco en ciertas ocasiones y lo que voy a decir sonará fascista pero lo digo bien bien en serio y lo pienso muy sinceramente.
A los que hacen la traducción de las películas extranjeras y tienen errores ortográficos: hay que echarlos.
No pueden, no deben. No sirven, no van. No es lo suyo. A otra cosa gente, y sin indemnizaciones. No tienen derecho. Está mal.
Debería haber una ley que obligue mínimamente a pasar todo por un corrector ortográfico.
"Atraz" y "Diós" no son opciones de ningún tipo.
De corazón lo digo, con onda.
Por amor al prójimo.

Memoria poética

Hay tres aromas que me trasladan a una tarde espléndida de vacaciones de verano; a una charla de quinta, a un cielo tranquilo que va oscureciéndose con el crescendo de los grillos, a una playa que se va quedando sola mientras el sol se despide con sombras larguísimas y gaviotas...
El primer aroma es el del pasto recién cortado.
El segundo es el del Off.
El último es el de la bosta de caballos.

Y sí, bueno... vaya uno a saber cómo funciona mi memoria olfativa.

Ocultando a Batman



Cuando hace muchos años entré a trabajar como recepcionista en una empresa multinacional me hicieron, previo a la admisión, un test de psico-diagnóstico.
Un amigo, el que me había recomendado, me sugirió antes de hacerlo...

-te van a mostrar una laminita con una mancha que parece un murciélago, pero tengo entendido que decir que es un murciélago no es algo bueno, tenés que decir que es una mariposa y nunca digas cosas tétricas o agresivas ni tampoco demasiado creativas.

Cuando la psicóloga sacó al murciélago (por que eso era un murciélago acá y en Marte), dije con segurísima voz de Mary Ingals:
-Es una mariposa
-¿Me podrías marcar las partes de la mariposa?

Debo admitir que tal pregunta me desconcertó por completo. Una por que pensé que con decir "mariposa" todo terminaría, dos por que me pareció que la mujer sabía que yo pensaba en un murciélago y me quería sacar de mentira a verdad y tres, por que se me ocurrió que el que me dijo lo de la mariposa no sabía nada y la respuesta correcta era la otra, pero ya era tarde así que le marqué el obvio cuerpito y esperé.
-¿Cuánto tiempo de vida tiene esta mariposa?
Yo sospechaba que la mujer estaba improvisando y que me quería hacer decir a toda costa cosas tales como "las mariposas viven una semana, así que se está por morir", etc y empezaba a arrepentirme de haber dicho "mariposa", por que cada vez era más murciélago.
-le queda toda la vida por delante por que es jovencita (¡tomá guacha!).
-¿y de qué se alimenta la mariposa?

Y les juro gente, que en ese instante me di cuenta que estaba en apuros por que como del alma casi casi le digo que se alimentaba de sangre, como los vampiros pero me contuve, en un segundo me acordé del néctar de las flores y me convencí de que si había próxima vez no iba a volver a mentir.

Una de dos, la próxima, si decir "Drácula" es demasiado, por lo menos le digo que es Batman.


Cuando era chica y en los doblajes de las películas extranjeras decían de ir a tomar un "refresco", yo creía que un "refresco" era una bebida con sabor a "Refresco Mumú", que eran mis caramelos preferidos, y siempre me preguntaba por qué en Argentina no la vendían.

Es el día de hoy que me pregunto por qué todavía a nadie se le ocurrió sacar una gaseosa con ese gusto que seguramente será tan delicioso de tomar.

Update para extranjeros o gente muy joven:
Las "Refresco Mumú" eran unas pastillas como de vainilla con un toque de menta muy suave, dulces pero no demasiado empalagosas y de colores tornasolados en rosados y lilas transparentes.

Update II donación Cutipaste:


Creo que yo ya lo había dejado en claro

  • acá, pero visto y considerando que parece que nadie me hizo caso lo repito con palabras más claras:
  • A los mosquitos hay que matarlos a TODOS.
    Desde acá propongo el proyecto "ADOPTE UN SAPITO".
    ¿Por qué tener sólo pajaritos a la hora de tener mascotitas enjauladas? ¿EH?!
    Piénsenlo, los sapos son seres silenciosos y limpios por que ¿Acaso alguien escuchó hablar de la caca del sapo?
    No, por que ¿qué puede hacer de caca un animal que come mosquitos? Una cosiiiiita de caca. Una caquita insignificante que si encima está adentro de una jaula (tienen iguanas y animales exóticos ¿por qué no tener sapos?) no debe tener ni olor!
    Y lo más importante de todo: ¡come mosquitos!
    Entonces propongo cultivar sapos que además de limpios son como el Raid pero inodoros, verdes y ecológicos. Cuantos más sapos, menos mosquitos, y el día que se acaben por fin los mosquitos de la faz de la tierra lo único que hay que hacer es soltarlos a que croen libres por el campo lluvioso cual Heidi cantando en Los Alpes Suizos y que empiecen a exterminar moscas. Total, bichos va a haber siempre y lo peor, es que mucha ecología, mucha ecología pero ¡¿qué función cumple un mosquito en la cadena ecológica que sea tan grave su extinción?!!
    Invasión de mosquitos en Buenos Aires, ¡por favor!!!

    ¡PRIMER CAMPAÑA BLOGERA A FAVOR DE LOS SAPOS Y POR LA EXTINCIÓN TOTAL DE LOS MOSQUITOS!

    (y espero que esta vez, haya quedado claro)

    Te das cuenta de que tu vida está en un borde peligroso cuando lo más emocionante que te puede pasar un domingo es ir al kiosco a comprar una gaseosa.

    El mito de la felicidad

    Algunos dicen que es un estado de ánimo, pero un estado de ánimo es la alegría, el embobamiento por enamoramiento, la serenidad.
    Otros dicen que lo son, pero yo me pregunto a costa de qué o quienes.
    Quiero decir que quien es feliz, está más allá del dolor y no depende de los otros para serlo.
    O sea, se podría ser feliz aún estando triste (por ejemplo por la muerte de alguien) así como uno puede ser un infeliz y estar alegre.
    Ser feliz entonces, no necesariamente es ser alegre sin embargo, muchos de los que dicen serlo piensan que dejarían de serlo si les sacases lo que tienen, lo que hace que hagan que dependa del afuera cuando se supone que es algo de uno. O sea, es una gran contradicción, por que se convierte en un asunto personal (la felicidad es "x" para algunos, pero para otros es "y") cuando en realidad debería ser una constante, y sin embargo esta última fórmula podría ser la que más se acerca aunque la más difícil por que cuanto más despojado uno estuviese de lo material (incluyendo personas), más feliz podría ser.
    Significaría que vivimos buscando la felicidad por el lado equivocado y no me refiero sólo a la búsqueda de lo material (la casa que queremos, el coche, viajar, hobbies etc), si no a las relaciones con otros, o sea que nos creemos espirituales por que buscamos la felicidad en la pareja ideal, en los amigos, en los hijos cuando en realidad eso no deja de ser "material". Es afuera, no es adentro nuestro. No es parte de nuestro espíritu. Está afuera y si se va, se va la felicidad.
    No sé, es tan difícil que últimamente estoy empezando a creer en eso de que la "felicidad" es un mito.

    Flor de susto

    Ahora imagínense que están a punto de quedarse dormidos en la noche y algo (no pueden precisar qué) los despierta.
    Abren los ojos con calma (aunque todo está negro)
    y ven esto:



















    JA! ¡FLORRRR DE SUSTO!! ¿EEEHHH??

    Mi abuela la fóbica, el ascensor y el rescate

    Podría decirse que cuando era adolescente me salvé de ser violada gracias a la fobia "premonitoria" de mi abuela.
    Yo tenía diecisiete años, un vestido largo y negro y una abuela siempre temerosa de que se quede el ascensor y que vivía en el último piso de un edificio del barrio de Flores.
    En aquel entonces, además de no existir el delívery ni los celulares ni las especies en extinción, tampoco existían las puertas que cerraban automáticamente y que había que bajar a abrir.
    Uno tocaba el portero y entraba, y para salir, movía el picaporte y listo.
    El tipo entró conmigo justo cuando mi abue me abría desde arriba y, por supuesto, subió conmigo en el único ascensor.
    Si hay algo que creo, por experiencia, son los artículos que dicen que un violador puede ser el hombre que menos uno se imagina y también que una mujer es completamente impotente bajo sus manos.
    Este tenía el aspecto más legal que jamás había visto.
    Unos veinticinco años, rubión o castaño claro con peinadito al costado, de camisita "nada" de color celestito. Era todo lo opuesto a lo que a mi me gustaba en esa época, o sea, post-modernosos de cabeza rapada, borcegos y pilotos largos (léase bien que dije "lo que me gustaba EN ESA ÉPOCA").
    -¿A qué piso vas?
    -Al octavo.
    De haberlo pensado mejor, si hubiese tocado un piso más bajo quizás no me hubiera salvado el "gong" de la fobia (premonitoria) de mi abuela, pero tocó el séptimo, error que hizo que hoy no tenga que estar haciendo todavía terapia bajo un trauma de por vida.
    Cuando se iba a bajar, me empezó a cerrar la puerta cortésmente y yo me di vuelta para tocar el botón. Entonces, con un movimiento que no entendí, me agarró por detrás, me tapó la boca con una mano y me apretó fuerte contra la pared mientras me recorría con violencia con la otra mano y me susurraba "te voy a coger, puta, quedate tranquila que te va a gustar"... una y otra vez.
    Dicen que muchas mujeres tienen la fantasía de ser violadas. Yo particularmente puedo calentarme con varias cosas, pero esa situación me repugnó.
    Al principio no sentí miedo. Sentí una furia casi poderosa pero que no servía de nada.
    Intenté moverme y forcejear pero la fuerza del hijo de puta era brutal. Era como si me hubiese amarrado con cadenas. No me dejaba espacio ni para respirar.
    Mientras me mantenía fija contra la pared del ascensor, siempre susurrándome asquerosamente me empezó a levantar el vestido y empecé a entrar en pánico.
    Cuando una mujer dice que "no pudo hacer nada para defenderse", créanle, por que es increíble la fuerza que tiene un hombre al lado de la nuestra.
    Yo sentía que me quedaba sin aire. Me parecía que me estaba matando y justo entonces la fobia de mi abuela le descompaginó el plan.
    -¡Tere... ¿se te quedó el ascensor??!!
    -...
    -¡Tere!
    El tipo me soltó, y después de decirme "¡andate a la mierda, puta!" con un grito susurrado, salió corriendo.
    Lo crean o no, lo primero que pensé fue que si mi abuela se daba cuenta de algo iba a querer bajar rápido las escaleras y se iba a matar, así que me miré al espejo, me acomodé el pelo, recuperé el aire y subí.
    -¿qué pasó que tardabas tanto?
    -estaban bajando unas cajas...
    -¿y por qué no me contestabas? Pensé que se había quedado el ascensor!
    Yo temblaba y sentía la marca de su mano en mi cara, pero por suerte ella ni se enteró.
    Diez años después en ese mismo ascensor me quedé atrapada durante cincuenta minutos hasta que me rescataron los bomberos, pero como yo no soy fóbica, eso, fue una pavada.

    Ayer en un brindis me enteré que si uno al chocar las copas no mira directo a los ojos a la gente, tiene siete años malos de sexo.


    (¡¡Ahora entiendo!!)

    Acti Regulatis

    El ser humano debería venir mejor equipado para deshacerse de los sentimientos desagradables.
    Una idea sería (lo siento, juro que no me gusta decir esa palabra pero es necesario) cagarlos (decir "mierda" me gusta, pero "cagar" no).
    La cosa sería algo como esto:

    -Estoy con una angustia bárbara (o furia, o ansiedad, etc) desde hace una hora, ¿puedo pasar al baño?
    -si, por supuesto, pasá.
    ... (al rato)...
    -aaahh! ¡qué alivio! ¡qué bien me siento ahora!

    Cada tanto, obviamente, uno podría ser atacado por una "diarrea de angustia" pero como todos saben una diarrea nunca dura más de una semana como mucho.
    El problema se registraría con el nunca bien ponderado "tránsito lento". No sería nada divertido no poder (lo siento, va otra vez) cagar la angustia si están por ejemplo tres días sin ir al baño.
    Entonces, los precios de Activia Acti Regulatis (me encantó decir Activia Acti Regulatis) se irían por las nubes y los evangelistas en vez de orar por que el Señor te ilumine orarían por que te aligeres de vientre. Habría marchas y hasta piquetes por la distribución gratuita de ciruelas, yogures, compotas y espinaca...

    Pero creo que estoy exagerando un poco.
    Por ahora me conformo con un yogur.

    Creyendo tanto en Google

    Alguien entró a mi otro blog buscando "Cuentos cortos que no había escuchado".
    La próxima vez que yo busque en la cartelera de cines, para no perder tiempo voy a poner "Películas que todavía no vi"...
    No entiendo cómo no se me había ocurrido antes.

    Como sobrevivir a un animal con pared celular


    Como ya saben, cada tanto ofrezco mi servicio a la gente que llega a mi blog a través de una búsqueda en Google.
    En este caso, la búsqueda se trató de "QUÉ PASARÍA SI UN ANIMAL TUVIESE PARED CELULAR".
    Por si no lo saben, "pared celular" es algo que tienen los vegetales y NO los animales.
    Que un animal tenga "pared celular", no significa que "use celular", es mucho más terrible que eso así que les voy a dar unos datos sobre esta espantosa posibilidad, por que nunca se sabe las cosas que pueden ocurrir en el reino de la creación.

    Ante todo: si alguna vez van por la calle y de repente alguien los saca de sus pensamientos al grito de "¡CUIDAAADOO!!!... ¡ESE ANIMAL TIENE PARED CELULAAAAR!!!", lo que tienen que hacer, SIEMPRE, es sacar el arma y dispararle sin ningún tipo de duda.
    Es muy importante estar alerta, por que un segundo, puede significar la vida.
    Si en cambio al animal con pared celular lo ven venir de lejos, lo ideal es treparse a algún poste de luz y llegar al punto más alto. Allí deberán tomar uno de los cables de alta tensión y cuando el animal con pared celular esté bien cerca, le dan una descarga de 40 000 voltios que será suficiente para matarlo.
    Tengan en cuenta llevar siempre con ustedes guantes especiales, por que esos cables son altamente mortales para los seres humanos.
    Si el animal con pared celular entra de repente a su casa, lo que les conviene es ir corriendo a la cocina al alegre grito de "¡perejiiiil, perejiiiil!" y tomando un poco de este yuyo, ofrecérselo para que lo coma. Como todos saben, esta verdura les encanta a los animales con pared celular pero los mata en cuestión de segundos. Un poquito de perejil, para ellos sería algo así como para nosotros comer una sobredosis de McDonalds.
    Por otro lado, los animales con pared celular NO son domesticables y comen (además de perejil) personas, así que si encuentran una cría de animal con pared celular, nunca se la lleven a su casa por que puede crecer en cuestión de segundos y comérselos despiadada y desagradecidamente mientras ustedes están intentando ingenua e infructuosamente enseñarle a dar la patita.

    Si alguien tiene otro tip para deshacerse de estos infrecuentes pero no por eso imposibles animales, coméntelo. La vida de muchos está en sus manos.

    Bichos

    Las mariposas serán un símbolo de la primavera y de la hermosura de la naturaleza y verlas volar podrá ser un placer casi luminoso.
    Yo, particularmente, las asocio a las vacaciones, a los jardines y al descanso pero aún así, hasta el día de hoy, nunca pude olvidarme que detrás de esas alas bellísimas hay un espantoso gusano con pelos, patitas y antenas.

    Mundo bajo las aguas


    Yo, ahora, gracias a Google sé que la humedad ambiente es "el porcentaje de vapor suspendido en el aire" y que el 100% de humedad se da cuando hay rocío, yo lo sé, pero alguien lo sabía antes???? ¿eeeh?
    NO.
    Entonces mi teoría era completamente lógica cuando el otro día hablé con un amigo sobre la terrible humedad que había.

    -¡Debe haber como 100% de humedad! -me dijo él.
    -jaja! -le dije lógicamente yo- ¡no puede haber 100% de humedad!... habrá 95% como mucho
    -¿por qué no puede haber 100% de humedad?, yo escuché que a veces hay 100% de humedad .
    -y... obviamente, -le expliqué convencida- por que 100% de humedad sería todo agua, estaríamos sumergidos en el agua!, ¿o no? Humedad = agua.
    -...pero entonces, según tu teoría, con el 95% de humedad, ¿el agua no debería llegarnos hasta las cejas?

    ....................................................................................................................

    (no, peor, debería estar llegando CASI a la estratosfera)

    Tu secreto punto com

    Cuando le compro el pepino a la tortuga y el verdulero me pregunta por el tamaño: "¿así está bien?"..., siempre le digo que sí por que me da cosa contestarle: "no, lo quiero más grande".

    Salir de golpe

















    No sé por dónde, por que la ventana está cerrada, pero por algún recoveco se mete en mi casa una de esas moscas verdes y espantosas.

    Por supuesto, empieza a golpear insistentemente el vidrio para salir pero cada vez que le abro la ventana la mosca se vuelve tercamente hacia adentro y como hace calor y no quiero que se vaya el fresco del aire acondicionado, la vuelvo a cerrar.
    Después de intentar caritativamente salvarle la vida a la pobre mosca, voy en busca del raid y la rocío en el aire generosamente.
    Ella revolotea un rato zumbando cada vez más entrecortadamente pero en vez de caer en espiral, se va hacia la habitación contigua de la que nunca vuelve.
    Extrañada la voy a buscar, pero ni la veo ni la oigo.
    La busco detrás de los muebles, encima, debajo, barro el piso para ver si aparece, pero no la encuentro por ningún lado y entonces me atacan las dudas: ¿y si no murió?, ¿y si está escondida?, ¿es el Raid un químico confiable?, ¿y si durante la noche muta y crece?
    ¿Qué pasaría si mientras duermo se convirtiese en una mosca grande como un cocodrilo adulto?
    Por las dudas al irme a dormir le dejo la ventana abierta. Nunca se sabe el tamaño que pueden alcanzar los insectos mutantes al crecer y no quisiera que la muy guacha me rompa el vidrio cuando salga.

    Desapariciones

    Piensen en que están absolutamente solos en su casa y se fueron a bañar, como les entró champú en los ojos, los cerraron.
    Saben sin lugar a dudas que han dejado las toallas colgadas en el mismo lugar de siempre y estiran la mano para agarrar una pero encuentran que en donde debería estar no hay nada.
    Podrían seguir tanteando el aire, pero de sólo pensar en por qué desaparecieron los paños se aterrorizan y rápidamente levantan los párpados para comprobar que todo está en donde debe estar (todo colgado en la pared) y que quizás (es obvio) al estirar antes la mano (raro, eso jamás les había pasado) apuntaron mal.
    Suspiran aliviados mientras intentan nuevamente asir los toallones, y entonces la desesperación les golpea la garganta cuando descubren que no son ellos los que faltan si no que son ustedes mismos los que han desaparecido.














    Mi abuela era la única del pueblo que tenía bañera en su casa.
    Poco antes de morir nos confesó a sus hijas y a sus nietas que se había casado embarazada.
    Había nacido en 1906 siendo la hija "bastarda" de un tipo cuyo nombre hoy luce una escuela del barrio de Caballito y una calle casi invisible de Capital Federal.
    En aquel entonces a la mayoría de la gente le costaba pensar más allá de si misma. Al respeto se lo llamaba miedo y era digitado por una de las instituciones más irrespetuosas de todos los tiempos, la iglesia católica.
    Como ser hija de padres no casados era un pecado contagioso que ameritaba el aislamiento y el infierno y como no quiso que sus hijas sufran lo mismo que ella, se fue a vivir al campo con su marido cuando se enteró de su embarazo precoz.
    En ese lugar la gente no era mejor, pero ellos llegaron casi a punto de parir, con una libreta de matrimonio reciente aunque real y una hermosa tina de baño estilo europeo.
    En ella se bañaron durante un par de décadas los jóvenes casaderos del poblado en el día previo a la boda.
    Mi abuela decía que la habían querido por simpática.
    Yo creo que era por la bañadera.

    Secretos de familia

    A mi primo, cuando tenía tres años, lo internaron por una sobredosis de aspirinetas.

    Los deseos de la infancia


    Cuando yo era chica quería vestirme como el Hada Patricia. Entiéndase que yo no quería SER, si no, VESTIRME como ella.
    El hada Patricia era un personaje de García Ferré, enemiga acérrima de la Bruja Cachavacha y amiga íntima de Súper Hijitus.
    Tenía el pelo rubio, lacio y lucía un vaporoso vestido de gasas y tules rosados. Aparecía en un programa en vivo y en directo pero parecía que caminaba siempre en cámara lenta mientras agitaba en alto su varita y sonreía como una pelotuda.
    Otra de las cosas que quería hacer era cortar el pasto. Como no tenía ni pasto, ni cortadora me prometí a mi misma que algún día iba a comprarme una casa con jardín para realizar mi sueño.
    Hace poco tuve la oportunidad de hacerlo (en casa ajena). En realidad yo ya sabía que no me interesaba cortar nada, pero decidí hacerlo para sacarme las supuestas ganas que creí tener desde la infancia.
    ¡Por Dios que no se me ocurra comprobar ahora si sigo o no teniendo ganas de salir a la calle vestida como el hada Patricia!

    Excusas etílicas

    "¡Qué increíble, anoche con el calor que hacía no me di cuenta de la cantidad de cerveza que estaba tomando!"

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    (Es que mis amigos no son alcohólicos, son "sensibles al calor")













    Siempre me llamó la atención esa gente que al ir a la casa te pide disculpas y comenta como al pasar... "es que tengo todo hecho un quilombo"... y está todo impecable.

    Por más que busco, el único desorden que veo es el típico de las revistas de decoración o arquitectura, ese que muestra al último best seller abierto sobre el impecable sillón y los lentes dejados sin querer sobre la mesita ratona, o las llaves del auto sobre la mesada de la cocina junto a una bolsa de papel volcada de donde asoman un par de pintorescas manzanas.
    Si así está desordenada, me pregunto cómo estará la casa de esa gente cuando está ordenada y como cualquier movimiento podría generar el supuesto desacomodo, me los imagino inmóviles, parados en el medio de la sala dando vueltas en círculos para mirar el orden, congelados cómo Ken y Barbie en su casita de muñecas.



    A los dieciséis años fui a un cumpleaños en donde me morí de hambre y me aburrí profundamente.
    Me acuerdo que me pasaron a buscar por casa dos amigas que conocían a la cumpleañera. Antes de entrar una me preguntó si había comido algo.
    -No -contesté- ¿para qué?, voy a comer ahora.
    -por que en los cumpleaños de Juliana te morís de hambre.
    -ay cierto -agregó la otra- yo vine al del año pasado y me morí de hambre en serio.
    -¿cómo puede alguien morirse de hambre en un cumpleaños???
    -da para estar un ratito e irse por que son re aburridos. Es como que siempre estás esperando que empiece el cumpleaños y nunca empieza.
    Seríamos unas quince personas. Después de charlar un rato en grupos sin que sirvan nada, trajeron dos bandejitas con más o menos una docena de sángüiches de miga chiquitos en cada una, que obviamente desaparecieron en segundos.
    Tardaron como media hora en servir una segunda tanda y nunca más hubo una tercera.
    En algún momento se cortó la torta que era un bizcochuelo simple cubierto con una capa de dulce de leche. Sirvieron una porción finita a cada uno y al comentario de "guarda la torta que mañana viene la tía", desapareció.
    Yo me quedé con la sensación de que no había habido cumpleaños y llegué a la conclusión de que el cumpleaños es cumpleaños si hay suficientes bandejas de comida por todos lados que deben (obviamente) ser acompañadas por abundancia en bebidas de todos los gustos.
    Las bandejas de comida circulando hacen circular el diálogo y el bullicio y por ende el cumpleaños.
    Cuando ya nadie puede comer nada queda una sensación de felicidad compartida y una sonrisa de apachurramiento tanto en los alcohólicos como en los abstemios.
    Un cumpleaños es feliz cuando la gente sale diciendo "¡Qué manera de comer!" y cualquier persona de clase media baja para arriba puede hacer un gran cumpleaños si hay abundancia de comida.
    El estilo es lo que marca la diferencia de clases sociales: desde una mesa con pesceto, cerdo y otras carnes, panes, salsas para elegir, quesos de todo tipo con frutas y chocolates, pizzas o sanguichitos caseros de jamón y queso, gaseosas Pindonga o auténticas Coca Colas, cervezas, vinos espectaculares o en tetrabrick, lo verdaderamente importante para que la fiesta o reunión sea perfecta es que no falte cuando se necesita.
    Decir "¡qué manera de comer!" para un argentino significa decir "¡qué bueno que estuvo!"
    A partir del cumpleaños aquel me propuse que nunca nadie se iba a morir de hambre en un cumpleaños mío y entonces, siempre sobra comida para un mes entero.
    Así que anoche, cuando le comenté a un amigo que tenía miedo de que no alcance la comida (miedo que tengo cada vez que hago una reunión en casa) me sentí terriblemente feliz con su respuesta: "¿que no alcance??? ¡vos estás loca!, si en tus cumpleaños siempre se come y se chupa como un animal, por favorrrrr, yo de tus cumpleaños salgo que reviento!!"
    Y en mi perfil de Blogger tengo un año más.

    Vacaciones

    Aquí estoy, en un lugar en donde abundan los yacarés y las cigarras.
    La cigarra es un bicho espantoso que no quisiera encontrar adentro
    de mi dormitorio jamás.
    Hay cosas mejores para encontrarse adentro de un dormitorio.

    La lengua, la tijera y la conchuda


    Hasta los nueve años viví en el barrio de Floresta.
    No sé cómo estará ahora, pero en esa época era bien barrio, con el típico almacén, la iglesia, nosotros y la loca.
    Durante el verano yo llegaba de la colonia y me iba todas las tardes a jugar a la calle con los chicos. Éramos un grupo de unos quince chicos, a veces más o a veces menos. Tres mujeres y el resto varones, los más chicos tendrían seis años, el más grande tenía doce.
    En general nos reuníamos casi todos en la esquina de mi casa y desde ahí íbamos a buscar a los primos de uno que vivían a un par de cuadras y no podían salir solos.
    Para llegar a lo de ellos, pasábamos por la puerta de la casa de una vieja desaliñada a la que, ni sé por qué, ni cómo empezó pero cada vez que la veíamos afuera una de las chicas (siempre la misma y la más grande), le decía con musical tonito de sabelotodo ..."Chau conchuda..."
    Creo que nadie tenía mucha idea del significado de la palabra "conchuda", pero todos sabíamos que estaba mal decirle eso y la cuestión era que la chica se lo dijera para después salir corriendo a toda velocidad.
    Siempre nos había resultado graciosísimo hasta que nos agarró la vieja.
    Pasábamos como todas las tardes por ahí y la vimos. No había ninguna señal de que algo iba a ser diferente o otras veces, pero ese día, en el instante en que Ana empezó a abrir la boca y a deslizar el prohibido saludo, la mujer estiró la mano de repente y en un segundo la tenía agarrada del brazo.
    -¿QUÉ ME DIJISTE PIBA? ¡REPETÍ LO QUE ME DIJISTE!!
    Ante semejante reacción, nos quedamos todos helados mirando la escena.
    -¡Nada! ¡No dije nada! -gritaba Anita.
    -¡Entrá para adentro, mocosa!!!
    Si hubiésemos razonado como adultos, hubiese ido alguno con urgencia a pedir ayuda mientras los otros intentábamos tranquilizar a la vieja, pero lo que hicimos nosotros fue entrar atrás de nuestra amiga en malón mientras intentábamos convencer a la señora de que "era un chiste señora", "perdonelá señora" , "no fue con mala intención señora".
    Entre señora y señora la vieja (que tenía firmemente agarrada a nena con una mano), tomó de arriba de la mesa una enorme tijera y con cara de loca empezó: "¡¡ABRI LA BOCA Y DECÍ AHORA LO QUE ME DIJISTE ANTES!!!"
    Creo que recién ahí empezamos a ver bien fea a la situación, al menos Ana, que cerró la boca como si la tuviese pegada con la gotita.
    -¡¡Mmhhmmmmm!! ¡¡Mmmmhhmmhm!! -decía con ojos desesperados.
    -¡No le haga nada señora, por favor!!!!
    -¡¡Por favor, señora, déjela ir!!!!
    -¡¡Mmhhhmmmmm!!!!
    -¡Se lo suplico Señora!!, No le haga nada!!!
    -¡¡¡¡Mhhhmmmmhhm!!!!
    -¡Sueltelá por favor!!!
    -¡REPETÍ LO QUE ME DIJISTE!!! ¡A VER SI TE ANIMÁS MOCOSITA!!!! -gritaba la loca esgrimiendo la tijera.
    Anita empezó a llorar desesperadamente pero con la boca cerrada.
    -¡PEDIME PERDÓN O TE CORTO LA LENGUA!!!!
    Como la otra seguía llorando sin abrir la boca empezamos a alentarla.
    -¡Dale Ana, pedile perdón!!!
    -¡Si le pedís perdón te suelta!!!
    -¡¡Mmmmhhmmhh!!! -chillaba en silencio.
    -¡Está nerviosa señora, por favor perdonelá!
    -Yo la suelto si me pide perdón ¡AHORA!!!
    -¡¡¡¡PERDÓN!!!!! -se escuchó el grito corto y seco, y en un segundo volvió a pegar los labios.
    La bruja la soltó. Ella salió corriendo la primera, atrás el resto.
    Corrimos hasta dar la vuelta a la manzana. Ahí paramos y mirándola a Anita y recordando su "Chau conchuda" musical, todo empezó a ser gracioso. Y entonces nos reímos. Literalmente nos revolcamos, lloramos de la risa y seguimos así como durante una semana entera .
    Nunca más pasamos por lo de la vieja y juramos no contárselos a nuestros padres por que supusimos que no nos iban a dejar volver a salir.
    Todavía nos seguíamos acordando de eso cuando me mudé a Almagro para siempre un par de años después, a los nueve.